Al menos 167 personas murieron en las últimas 48 horas en el norte de Siria, en una escalada de la violencia entre milicianos rebeldes y el Ejército Árabe Sirio.

Los rebeldes lanzaron cohetes que hicieron estallar un coche bomba contra las fuerzas gubernamentales en la provincia de Hama, ataque en el que al menos 37 militares y paramilitares afines al Gobierno y 28 rebeldes murieron.

La escalada comenzó el jueves, cuando los milicianos lanzaron una ofensiva conjunta contra el Ejército en la región, en respuesta a los recientes avances territoriales de las fuerzas gubernamentales.

Lo que siguió fue una oleada de bombardeos sirios y rusos en Hama e Idlib, las dos últimas provincias con presencia de los rebeldes en Siria.

La agencia oficial de noticias Sana aseguró que el Ejército repelió el ataque en Hama provocando importantes pérdidas a sus rivales, mientras que el Observatorio Sirio de Derechos Humanos -que tiene su sede en el Reino Unido pero cuenta con una red de informantes sobre el terreno- informó de un civil muerto y tres más heridos por el impacto de un cohete lanzado por los rebeldes sobre Sehzar, bajo control del Ejército.

Tres civiles más han muerto en bombardeos de la aviación gubernamentales en Idlib, según la ONG británica.

El Ejército lanzó a finales de abril una ofensiva contra Idlib y partes de Hama debido a la presencia en la zona del grupo extremista Hayat Tahir al Sham, que controla la provincia.

La ofensiva de Idlib es la mayor escalada en el marco de la guerra siria desde el verano de 2018, y ha generado preocupación a nivel internacional debido a la posibilidad de que se acentúe la crisis humanitaria.

Más de 200.000 personas se han visto obligadas a huir de la violencia en Idlib desde que comenzaron los ataques a finales de abril, según cifras de la ONU.

 

Fuente: www.tnmundo