La última cita del Grupo A en Núñez estuvo lejos de ser un típico partido cerrado, áspero y luchado de Copa Libertadores. Especialmente porque Inter de Porto Alegre no se asemejó a la mayoría de los rivales que asisten al Monumental, acostumbrados a replegarse, achicarse y buscar su opción de contragolpe. El equipo brasilero salió decidido a jugar de igual a igual, demostró su potencia ofensiva, presionó alto y le disputó siempre la pelota a River, que por momentos fue superado y terminó rescatando con mucho ímpetu y empuje un empate 2-2 que le permite mantener su invicto en la Copa Libertadores.

El Millonario ya no podía ser primero del Grupo A ni el mejor de los segundos, lugar que al día de hoy ocupa Nacional de Uruguay con 13 puntos. Más allá de eso, un triunfo le permitía quedar entre los mejores del segundo bombo, para tener más chances de localía en un hipotético cruce de cuartos de final, ya que en octavos deberá definir como visitante.

El empate -perdió uno de los últimos 20 juegos de todas las competencias- agónico le dejó un sabor extraño al equipo de Gallardo, que se fue contento por evitar la derrota pero al que también le costó desplegar su mejor versión, contrastando demasiado con el brillo de la noche del viernes en el 6-0 ante Aldosivi y demostrando una vez más que se potencia más bajo presión.

River mantuvo su libreto con el 4-1-3-2 y decidió presionar alto y manejar la pelota, pero solo tuvo tramos aislados de buen juego y terminó jugando un segundo tiempo casi sin situaciones claras de gol hasta el 2-2 de Lucas Pratto. Pese a eso, había dado el primer golpe a los 33 minutos con dos de sus mejores individualidades: pase filtrado por arriba de Exequiel Palacios y excelsa definición de Julián Álvarez -en un fino offside no cobrado- por encima del arquero, para sumar su segundo gol en primera y aprovechar su chance tras la expulsión de Rafael Borré, quien también se perderá la ida de los octavos.

Pero, una vez más, volvió a pecar por su falta de efectividad -De La Cruz y Pratto pudieron haber aumentado el marcador- y, dos minutos antes del entretiempo, Rafael Sobis sorprendió a Armani con un remate seco de media distancia en medio de una distracción general tras una falta -inexistente- sobre la banda y una rápida salida. Desconcentraciones que cuestan caro y que seguramente le impidieron al obsesivo Gallardo dormirse con tranquilidad.

Cuando el Millonario era más, Inter dio el cachetazo justo y salió convencido de que podía ganar el juego en la segunda parte. Pudo marcar más de un gol de haber sido más fino, pero solo lo logró a falta de media hora a través de un discutido penal de Luciano Lollo por agarrón en el área -de esos que abundan en todas las pelotas paradas- que Sobis cambió por gol. Así, solo se potenció un poco más la noche negativa del árbitro chileno Piero Maza, con intervenciones negativas en los tres goles.

Vigoroso tras la igualdad con sabor a desahogo, el público despidió con aplausos a un River que el sábado jugará un duro encuentro ante Atlético Tucumán como visitante en el inicio de los cuartos de final de la Copa de la Superliga. Atrás quedó una irregular fase de grupos de la Copa Libertadores con dos triunfos y cuatro empates. Ahora, el torneo continental descansará y llega el turno de lo que más lo seduce: entre la Copa local y la Recopa Sudamericana (22 y 29 de mayo ante Atlético Paranaense), podrá vivir la adrenalina del mata-mata en la que el equipo del Muñeco se siente cómodo y suele brindar actuaciones más convincentes que la de anoche.

 

Fuente: www.lanación.com