Derrotó a Tomas Berdych en tres sets y el domingo enfrentará a Marin Cilic.

Roger Federer se metió en una nueva final de Grand Slam. La número 29, para ser más precisos. El suizo de 35 años, número 5 del ranking mundial, derrotó en tres sets a Tomas Berdych por 7-6, 7-6 y 6-4 y accedió al partido decisivo de Wimbledon. Allí enfrentará a Marin Cilic.

“Me siento muy privilegiado de estar en otra final. Creo que para muchos jugadores significa mucho jugar acá, en la cancha central, y yo tuve muchas chances de jugar aquí y de ganar muchas finales aquí. Tengo tiempo para reflexionar acerca de todo lo que hice este año”, reveló Roger post partido.

Con casi 36 años (los cumplirá el 8 de agosto), Federer está viviendo un resurgir impresionante en 2017. Fue el gran protagonista de la primera parte del año, con sus títulos en el Abierto de Australia y en dos Masters 1000 (Indian Wells y Miami).

Luego se tomó un respiro apartándose de la temporada sobre polvo de ladrillo, Roland Garros incluido, y llegó más que “fresco”, según reveló, a Wimbledon.

En la pista central, se vio forzado a recurrir a su mejor nivel de juego, especialmente en momentos cruciales, en los dos tie-breaks.

Con Rafa Nadal, Andy Murray y Novak Djokovic fuera de las semifinales de Wimbledon este año, todas las miradas se dirigían hacia Federer, que quedó como gran favorito. Ahora, solo le falta un partido más para agigantar su leyenda como el tenista más grande de la historia.

Marin Cilic, un rival que conoce

El croata venció a Federer en las semifinales del US Open 2014 (terminó siendo campeón) y el año pasado desperdició tres match points y una ventaja de 2-1 en sets en los cuartos de Wimbledon.

“Aquel fue un partido brutal. Salvé varios match points. Conozco bien a Marin, es un gran tipo y me alegro de que haya llegado a su primera final aquí. Aunque espero que no juegue tan bien como cuando me ganó en el US Open”, señaló Federer, entre risas.

 

Fuente: tn.com.ar/deportes

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