El serbio hace su presentación ante un brasileño. Luego el «Peque», que pretende entrar al Top Ten, jugará ante el 130° del mundo. Más saldrán a escena Horacio Zeballos y Guido Pella. Por último será el turno del español, 10 veces campeón y máximo favorito en París.

El segundo día de acción en Roland Garros ofrece un gran menú de juego con la presencia del máximo favorito, Rafael Nadal, 10 veces campeón en París, del también ex consagrado Novak Djokovic, monarca en 2016, y de los argentinos Diego Schwartzman, Horacio Zeballos, Guido Pella y Marco Trungelliti.

La primera buena noticia del día para los argentinos llegó de la mano de Marco Trungelitti (190°), quien accedió al certamen como lucky loser tras una serie de abandonos en el cuadro principal. El santiagueño le ganó al australiano Bernard Tomic (208°) por 6-4, 5-7, 6-4 y 6-4.

El tenista jugó en el primer turno luego de viajar todo el domingo desde Barcelona, donde reside junto a su esposa. Trungelliti debió regresar a París de urgencia tras ser contactado por la organización del torneo ante la gran cantidad de bajas. Este lunes firmó planilla a primera hora y luego saltó a la cancha, donde consiguió un triunfo que le permite avanzar a la segunda ronda.

El primero en salir a escena en el marco de los partidos destacados del día es el serbio Novak Djokovic (22°). Enfrenta (por ESPN/ESPN2) por segunda vez en su carrera al brasileño Rogerio Dutra Silva (124°), a quien venció en el US Open versión 2012 por un claro 6-2; 6-1 y 6-2.

Cerca de las 9:30, en tanto, será el turno de Diego Schwartzman (12°). Cuando casi todos los aficionados de la Argentina están pendientes de si Juan Martín Del Potro puede jugar en Roland Garros pese a su lesión en un aductor, el Peque afrontará el torneo con altas expectativas, sobre todo por las opciones que tiene de entrar en el Top Ten.

Schwartzman (enfrentará al francés Calvin Hemery, N°130 del mundo) nunca había estado tan alto en la jerarquía mundial del tenis: en la última clasificación ATP fue duodécimo, lo que lo hace afrontar Roland Garros como undécimo cabeza de serie, y está ya acariciando su sueño de entrar entre los diez mejores tenistas del mundo, donde Del Potro ocupa el sexto puesto.

El jugador argentino acababa de perder inesperadamente en la segunda ronda del Masters 1000 de Roma, ante el francés Benoit Paire. En su anterior torneo había llegado hasta la tercera ronda, en Madrid, y precisamente Nadal lo había eliminado al ganarle (6-4, 6-3), en un partido donde el tenista bonaerense dio una buena imagen pese a la derrota en dos sets.

«Es un jugador muy, muy bueno, con un mérito muy grande, que se ha superado año a año», declaró Nadal después de ese partido.

En la temporada sobre tierra batida, esa tercera ronda en Madrid ha sido su mejor resultado.

En Roland Garros tiene la tercera ronda como su techo histórico: alcanzó esa etapa el año pasado, cuando fue superado por el serbio Novak Djokovic en un partido que se decidió en el quinto set para el tenista de Belgrado, que entonces era el defensor del título.

Pero desde entonces, Schwartzman ha aprendido a gestionar la presión en las citas del Grand Slam.

Su mejor resultado en un grande fueron los cuartos de final que alcanzó en el Abierto de Estados Unidos del año pasado (derrota ante el español Pablo Carreño), mientras que en Australia llegó a octavos en enero, confirmando que no sólo es un terrícola sino que cada vez se desenvuelve mejor en las superficies duras.

Del Potro, la gran duda por una inoportuna lesión

La fortuna no suele acompañar a Juan Martín Del Potro en su preparación de Roland Garros: el argentino llega a la gran cita parisina, que arranca el domingo, tras una reciente lesión que hace que esté seguramente en duda hasta el último momento.

Las alarmas se dispararon la pasada semana en Roma, cuando tuvo problemas en su pierna izquierda durante el partido de octavos de final ante el belga David Goffin, por lo que decidió retirarse antes de acabar el segundo set.

El diagnóstico fue inmediato, «un desgarro grado 1 en el aductor izquiedo», según señaló el propio tenista albiceleste en su cuenta de Twitter.

Desde entonces ha tenido una rehabilitación contrarreloj para estar en Roland Garros, donde el sorteo le deparó una primera ronda teóricamente cómoda, contra el francés Nicolas Mahut, que obtuvo una de las invitaciones (wild card) otorgadas por los organizadores.

En una conferencia de prensa brindada durante el fin se semana, Del Potro se mantuvo como duda para el torneo y dijo que está haciendo un esfuerzo al tratarse de Roland Garros.

La Torre de Tandil sabe bien lo que es llegar a la gran cita de la capital francesa con problemas.

El año pasado ya estuvo en duda hasta la víspera del torneo, entonces por un problema en un hombro y en la espalda, que le había hecho abandonar en la segunda ronda del torneo de Lyon, unos días antes de Roland Garros.

Su preparación para ese torneo del año pasado ya había estado muy perturbada cuando tuvo que abandonar Europa de urgencia debido al fallecimiento de su abuelo.

Pese a todos los problemas, pudo jugar en el pasado Roland Garros y cayó en la tercera ronda frente al entonces número 1 mundial, Andy Murray, después de un partido memorable, de casi tres horas, en el que el público de la pista central Philippe Chatrier animó y trasladó su cariño al jugador argentino, con gritos de ¡Delpo, Delpo! en varias fases del partido.

«Todo el mundo aprecia mi historia, estuve fuera mucho tiempo. Pienso que por eso me apoyan tanto. Me encantó lo que pasó en la pista», declaró entonces Del Potro, casi emocionado, después de la batalla.

Esa edición de 2017 había marcado para él su gran regreso a París después de un lustro de ausencia, coincidiendo con su pesadilla con las lesiones y su pérdida de competitividad.

El tandilense no jugaba en Roland Garros desde 2012, cuando cayó en los cuartos de final ante Roger Federer en otro partido para recordar, en el que Del Potro ganó los dos primeros sets y luego terminó viendo cómo su rival suizo remontaba el partido llevándose las tres siguientes mangas.

 

Fuente: www.infobae.com