Se trata de Fonterra, de Nueva Zelandia. También se la disputan Lala de México y Lactalis de Francia.

Fonterra fue el nombre que eligieron los neozelandeses cuando decidieron fusionar el New Zealand Dairy Board, nacido en 1920 y que se ocupaba de las exportaciones, con las dos mayores cooperativas lecheras del país de Oceanía. Fonterra es el primer exportador de leche del mundo y el cuarto productor del planeta y sus dueños son 12.000 tamberos. Es y se maneja como una cooperativa, continuando con una tradición casi centenaria. EnChile posee a Soporle, la líder en el país cordillerano.

En estos días, Fonterra hace ruido en la Argentina, según una versión de fuentes del negocio lácteo. Habría siete auditores que, con precisión quirúrgica, revisan los números de Sancor en sus oficinas porteñas de la calle Tacuarí para una compra que sería presentada como una asociación. Entre cooperativistas se entienden.

Consultados, en SanCor negaron la auditoría y deslizaron que siguen en tratativas con varios interesados. Además de Fonterra, la mexicana Lala, la número uno en Centroamérica con 163 centros de producción y distribución. También talla la francesa Lactalis, otra reina del sector, que factura US$ 20.000 millones, fue fundada hace 90 años por André Besnier y maneja marcas como Parmalat, Lactel, y Celia, entre varias más.

Otras personas vinculadas a la firma de Sunchales presentan como inminente el desenlace a favor de Fonterra y hasta lo describen como la única posibilidad para que SanCor renazca. La cooperativa en crisis no llega a recolectar el millón de litros de leche diario, cuando su capacidad de procesamiento escala a 4 millones.

Las dificultades de SanCor estallaron a principios de año y no crecieron en gravedad gracias al último desembolso del Gobierno por $ 450 millones.

En el interín, el sindicato dio marcha atrás con un polémico pago extra que exigía a las empresas de $ 3.700 mensuales por empleado que quedó reducido a $ 750 en el caso de las pymes y $ 1.500 en el de las grandes.

Fue un alivio para toda la industria y para SanCor significó un ahorro de casi $ 10 millones al mes. Además, se decidió alejar del día a día de la cooperativa al consejo directivo concentrando el manejo en su actual gerente general, Marcelo Gornati.

De acuerdo a uno de los bancos acreedores de SanCor, el obstáculo para concretar una asociación o venta pasa porque los futuros compradores exigen otro régimen laboral. Y en eso están los ministerios de Agroindustria y de Trabajo junto al sindicato de lecheros y su jefe Héctor “Etin” Ponce quien, frente a la posibilidad de que muchos quedaran en la calle, flexibilizó posturas. SanCor es crucial en el interior con sus 16 plantas, la mayoría en Córdoba, algunas en Santa Fe y casi todas en pueblos que viven de la cooperativa.

Fuente: Clarín

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