El justicialismo mendocino entró en una crisis total. Es que ya no hay vuelta atrás y el presente indica claramente que no queda espacio para la unión.
 
Finalmente y tal como se esperaba, el PJ se dividió en dos, al menos en la estructura legislativa, algo que dará paso a dos espacios de cara a las elecciones del año que viene.
 
Tanto en la Cámara de Diputados, como en la de Senadores, los peronistas trabajarán divididos. Por un lado están los K y sus amigos y por el otro los legisladores que responden a los intendentes. En el segundo grupo se ubican los que siguen a Omar Félix, el actual presidente del partido.
 
La verdad señala que nunca se llevaron bien, aunque la disimulaban.
 
A pesar de que en ambos espacios se mordían la lengua, con los ojos cerrados privilegiaron las urnas. De todas maneras, esa falsa unión no les alcanzó para ganar. 
 
Solamente faltaba una chispa, y la encargada de encenderla fue la legisladora nacional (ultra K) Anabel Fernandez Sagasti al reunirse con Alfredo Cornejo con el fin de consensuar proyectos relacionados con el funcionamiento de la Justicia. A partir de allí, el ex novio de la senadora, Lucas Ilardo, armó la tropa con gente de todos los colores y se le plantó a Félix.
 
Ya no hay vuelta atrás. Quizás para Omar, Emir y compañía es un alivio no juntarse con los Kirchneristas. Al fin y al cabo nunca quisieron a Cristina.