En etapa de prórroga de la instrucción, la fiscal Andrea Rossi recibió en sus manos un nuevo testimonio en la causa que en setiembre del año pasado conmocionó al país.

Se trata del caso Genaro Fortunato, el joven que encontró de golpe la muerte a la salida del bar “Mona”, y  que tiene como imputada a quien fuera su pareja, la joven comerciante Julieta Silva, que hoy  se encuentra con prisión domiciliaria a la espera de que se resuelva su futuro, algo que podría suceder en un tiempo cercano.

El nuevo testigo, un sereno de la fábrica de gaseosas ubicada sobre calle El Chañaral, en inmediaciones del  bar, señaló el lugar exacto donde estuvo estacionado el Fiat Idea y anexó que vio la discusión de la pareja.

El hombre expresó luego que mientras Silva se subía al auto observó como el chico quiso abrirle la puerta. Añadió inmediatamente que el vehículo salió despacio para atrás y que luego arrancó en dirección hacia Las Virgenes mientras Genaro corría a la par. Allí terminó la escena para el trabajador, considerando que no fue testigo de la polémica escena donde el rugbier perdió la vida. Ocurre que cuando volvió a posar la vista sobre el lugar, la tragedia ya se había desatado.

Silvio Barroso