Esta tarea es llevada a cabo por el Departamento de Veterinaria y Zoonosis y es obligatoria para aquellos canes peligrosos.

A través de la ordenanza 9.605, se debe realizar obligatoriamente la colocación del microchip en perros de denominación peligrosa. Este registro de animales se viene trabajando con anterioridad para establecer la identificación confiable del animal y su propietario. En San Rafael se puso en ejecución desde el pasado viernes.

Tiene un costo mínimo de aproximadamente $50, se realiza la colocación del chip y la vacuna antirrábica. Se debe adquirir un turno previo en la misma oficina y las intervenciones son de 11 a 13 horas, en Lugones 85.

El microchip es del tamaño de un grano de arroz, que se coloca de manera subcutánea, como una inyección que lo aloja en el lado izquierdo y es inocuo para el animal. Consta de 15 dígitos, que permiten realizar una identificación del can y del propietario, mediante una planilla y de forma digital. El propietario recibe documentación con el código del microchip colocado, como constancia del mismo.

“La idea es tener una base de datos, con todos los perros homologados y así trabajar en conjunto con los veterinarios privados, para tener un control más certero, en caso de ser necesario ante algún tipo de situación”, comentó Juan Ignacio Luffi, encargado del Área de Zoonosis.

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