No es nuevo que las escuelas privadas reciban aporte estatal. La realidad indica que este tipo de colegios no funcionan en su totalidad con el aporte de las cuotas de los alumnos, sino que reciben un dinero importante que viene de la mano del gobierno.

Lo cierto es que cuando se habla de escuelas privadas está únicamente relacionado al acceso, pero no en cuanto al financiamiento, dado que gran parte del soporte para que se mantengan estables sale de las arcas del Estado.

La ayuda que reciben es para pagar los sueldos de los docentes, aunque en ese sentido no a todos los colegios les llega la misma cantidad de plata. Todo depende del contexto de la escuela y del poder adquisitivo de los padres de los alumnos.

En términos generales, según explicó Claudio Montaña, titular del gremio que nuclea a los docentes de escuelas privadas, los establecimientos educativos reciben entre un 60 y un 100 por ciento del total de los sueldos de los maestros.

“Hay escuelas, sobre todo las religiosas donde no se les cobra cuota a los alumnos, que la ayuda es total. En ese tipo de colegios el aporte del Estado para pagar los sueldos es del 100 por ciento. Es decir, los salarios de los trabajadores los paga completamente el gobierno”, aseguró el profesor.

En tanto que en otras instituciones escolares donde la cuota es elevada, lo que destina el Estado es menor, pero no poco. Esto significa que reciben un 60, 70 y hasta 80 por ciento de los sueldos del personal.

Montaña afirmó que las dos escuelas privadas históricas de San Rafael, como son Maristas y Colegio del Carmen, como para poner un simple pero significativo ejemplo, “reciben una ayuda de un 80 por ciento para pagar los sueldos de los docentes”. En tal sentido, no es difícil advertir que, a pesar de que son colegios donde el poder adquisitivo de la mayoría de los padres es importante, la Provincia termina haciendo un aporte sustancial para que puedan funcionar.

Sin meterse en lo profundo del terreno, el gremialista subraya que “está claro que sin ayuda estatal, por más que se cobre una cuota cara, las escuelas privadas no podrían funcionar”.

Siempre hay particularidades. En San Rafael ocurre algo extraño, ya que todos los colegios privados reciben aporte, a excepción de un solo: el “Proyectar”.

“Nunca quedó claro porque esta escuela no recibe aporte del Estado”, destacó Montaña, aunque aseguró que siguen trabajando para que eso se revierta. Sobre el particular, y enterados de la situación, concejales de la UCR se comprometieron a trabajar sobre el tema.

Silvio Barroso