El destituido gobierno de Carles Puigdemont dio señales de acatar la decisión del presidente Mariano Rajoy.

El primer día formal de intervención del gobierno central en la autonomía de Cataluña encuentra al Palacio de Gobierno de esta ciudad vacío y a sus puertas colmadas de periodistas que esperan novedades.

Más de doscientos periodistas ocupan ahora la Plaza de Sant Jaume, a la espera de las novedades que depare la jornada en la que comenzará el “traspaso” de control efectivo de las funciones administrativas.

Pasado el mediodía, el destituido gobierno separatista de Carles Puigdemont dio señales de acatar la decisión del presidente Mariano Rajoy , avalada por los principales partidos de oposición y refrendada por el Senado nacional.

Uno de los datos salientes fue la decisión de la presidenta del Parlamento regional, Carmen Forcadell, de darlo por “disuelto” y cancelar la reunión de jefes de bloque prevista originalmente para mañana.

Forcadell, una de las referentes más combativas del independentismo, y la que tildó de “golpe de estado” a la intervención está acatándola sin resistencia alguna.

Puigdemont no ha aparecido por sus oficinas. El único de sus ministros que sí lo hizo fue el destituido secretario de Territorio y Sostenibilidad, Josep Rull.

El ex funcionario ingresó sin problemas a la sede del gobierno. Llegó a su despacho. Se sacó una foto sentado a la mesa y con la computadora abierta. Luego, los Mossos d´1 Esquadra le informaron que si permanecía podía dar paso a una figura de “usurpación”.

Rull lo pensó y, minutos después, abandonó la oficina y la sede gubernamental. No sin antes emitir por las redes sociales la foto de su fugaz paso por la oficina y prometer que “seguía trabajando” por la República.

Los accesos del Palau de Govern están controlados por los Mossos, la policía regional catalana, que ahora acata las órdenes del Ministerio de Interior de España .

Se espera a lo largo del día un progresivo traspase de funciones.

 

Fuente: www.lanacion.com.ar/el-mundo

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