Tal como ocurre en cualquiera de los centros turísticos del país, no todos los que arriban a San Rafael lo hacen en auto particular. De acuerdo a datos oficiales, no son pocos los visitantes que llegan al departamento en colectivo.

Es fácil advertir que aquellos que vienen en ómnibus para moverse de un lugar a otro utilizan mucho el taxi. También, para ir a los lugares más destacados contratan excursiones.

Pero no todos tienen el dinero, ni tampoco las ganas de pagar un taxi o contratar a una empresa local de turismo para ir a Valle Grande, El Nihuil o la Villa 25 de Mayo. Algunos turistas buscan trasladarse utilizando el transporte público de pasajeros, no solamente para ir hasta los centros más importantes del departamento, sino también para ir de un lugar a otro de la ciudad, que por cierto, ya no es tan chica. Aunque hay un problema: no tienen tarjeta monedero.

Desde hace unos meses, luego de un justo reclamo por parte de las empresas de trasporte de pasajeros que operan localmente, se dispuso como forma de pago del boleto la tarjeta magnética. Es que los empresarios, al igual que los trabajadores, venían pidiendo desde hace tiempo dejar de manejar efectivo arriba de las unidades por motivos de seguridad.

Ahora, con las primeras vacaciones, luego de implementado el sistema,  se presentó una dificultad, que tiene que ver específicamente con los turistas, que al no conocer el sistema se encuentran con este inconveniente.

El lunes, un grupo de turistas que estaban alojados en Cuadro Benegas, fuera del paquete que tenían contratado, decidieron por su cuenta venirse hacia el centro en colectivo. Fue entonces que salieron a la ruta y pararon el ómnibus. Eran alrededor de 10 personas.

El colectivero, amablemente intentó explicarles que no podía cobrarles en efectivo, sin embargo los turistas insistían que querían ir de compras al centro. Finalmente, gracias a la solidaridad de los pasajeros que iban arriba del ómnibus, entre todos comenzaron a pasar sus tarjetas particulares para pagarles el pasaje a los visitantes.

Fue realmente un gran gesto de sanrafaelinos que entendieron que por un peso más o un peso menos contribuyeron de alguna forma a hacer crecer el turismo.

De todas formas, más allá de la actitud de los pasajeros, lo cierto es que hay algo que se debe resolver. A las autoridades, pensando en el verano, les quedan cinco meses para diagramar una idea en tal sentido.

Silvio Barroso