Los  pasajeros que necesitan plantear una inquietud o queja respecto de las experiencias de un viaje de larga distancia no tiene forma inmediata de hacerlo apenas pisan suelo sanrafaelino.

Si hay una entidad que tomó relevancia durante las últimas semanas, esa es sin dudas la Comisión Nacional de Regulación del Trasporte (CNRT). Obviamente, tomó relevancia luego de la tragedia de la Cuesta de los Terneros.

Propios y ajenos haciendo referencia al papel que cumple o debería cumplir el organismo que regula y controla al trasporte que circula por las rutas argentinas. Fue común ver y escuchar opiniones y conjeturas de parte de individuos ligados al Ejecutivo o a la Justicia.

Muchas voces haciendo referencia al trabajo realizado por la entidad de control, pero siempre visto a la distancia. Algo que en la realidad es así, al menos en San Rafael, ya que la Comisión Nacional de Regulación del Trasporte no tiene delegación en nuestro departamento, ni siquiera una simple oficina o mostrador que sirva como receptora de quejas de los pasajeros que hacen viajes interprovinciales.

En simples palabras, una persona que viene de otra provincia y no tuvo una buena experiencia con el viaje, ya sea por mala atención, falta de limpieza o exceso de velocidad, no tiene lugar en San Rafael donde quejarse.

Cualquier pasajero que quiera plantear una inquietud, respecto de las experiencias de un viaje de larga distancia no tiene forma inmediata de hacerlo apenas pisa suelo sanrafaelino.

La única presencia de la CNRT en nuestra ciudad es la visita de inspectores, que vienen de vez en cuando, sin un cronograma específico, y revisan unidades que salen o llegan a las dársenas de la terminal Néstor Kirchner.

Todo indicaría que no hay una rutina específica de esos inspectores, ya que ni siquiera las autoridades locales de la Dirección Provincial de Trasporte, que tienen oficina en la terminal, se enteran cuando vienen.

Silvio Barroso