Roger Federer quería gritar campeón por sexta vez en Indian Wells y transformarse en el más ganador del torneo. Había llegado a la final sin ceder un solo set. Pero en su camino se cruzó Dominic Thiem y le aguó la fiesta. Porque tras ceder el primer set, el austríaco reaccionó y derrotó al ex número uno por 3-6, 6-3 y 7-5.

Así consiguió su primer Masters 1000, después de ceder en sus dos primeras finales, en Madrid 2017 y 2018. Y de paso se aseguró el número cuatro del mundo, su mejor posición histórica, desbancando al suizo.

Federer, quien desde este lunes aparecerá en el quinto escalón del ranking, arrancó muy concentrado y sacó una buena ventaja en el arranque del partido. Quebró el saque de su rival en el segundo game y luego confirmó con su servicio para adelantarse 3-0. 

El suizo, sin embargo, no dominaba y Thiem, séptimo preclasificado, le daba pelea. Con el juego parejo y lleno de peloteos largos, el austríaco consiguió recuperar el break en el séptimo game y achicó la diferencia (4-3).

Pero tuvo poco tiempo para festejar, porque Federer, cuarto favorito, volvió a quebrar inmediatamente. Y en el game siguiente, aunque cometió un par de errores, cerró el set con su servicio. 

Ese 6-3 en contra en el set inicial pareció despertar a Thiem, que arrancó mucho más suelto el segundo capítulo. El número ocho del ranking levantó la intensidad y empezó a lastimar con su revés. Y ante un Federer que perdió lucidez y precisión con sus tiros y efectividad con su primer saque, se adelantó 4-1 sin muchos problemas.

El suizo, quien no había cedido ningún parcial en su camino a la final, estuvo más errático que de costumbre -dejó varias pelotas en la red- y no pudo dar vuelta la historia. Y la definición se fue a un tercer set. 

La paridad volvió en el último capítulo. Porque Federer recuperó su primer saque -del 57 por ciento de efectividad en el segundo set, pasó al 98 en los primeros seis games del tercero- y volvió a jugar con la seguridad del principio. Y porque Thiem siguió buscando la forma de lastimar al ex número uno con un juego intenso y veloz. 

Así se armó un partido entretenido, con buenos puntos, que se definió en el 11° game, cuando el austríaco entrenado por el chileno Nicolás Massú concretó un nuevo quiebre.

Con la ventaja en el marcador, no le tembló el pulso para sellar el resultado y cortarle al suizo una racha de 20 finales ganadas en forma consecutiva después de llevarse el primer set.

Roger Federer se quedó con las ganas de sumar su sexto título en Indian Wells y el 101° de su carrera, para acortar la distancia con el estadounidense Jimmy Connors, el más ganador de la historia con 109. El responsable fue Dominic Thiem, quien no había perdido la semifinal de Buenos Aires con Diego Schwartzman y había sido eliminado en la primera ronda del ATP 500 de Río de Janeiro.

 

Fuente: www.clarín.com