A un año de la Tragedia de la Cuesta, en el que perdieron la vida 15 personas, el magistrado que tiene a cargo la causa solicitó a la Justicia Federal que profundice sobre la falta de controles que permitieron al colectivo de la familia Pinelli circular impunemente sobre las rutas argentinas sin tener habilitación para hacerlo. Ocurre que solamente tenía permiso para circular dentro de los límites de la provincia de Buenos Aires.

Mientras se resuelve la apelación de familiares, quienes buscan que la responsabilidad caiga sobre Jorge Pinelli, uno de los choferes del ómnibus y padre del conductor fallecido, el juez Pablo Peñasco pidió que se ponga la lupa sobre los “supuestos” controles en las arterias por las que circuló el rodado siniestrado.

La investigación señaló que era Damián Pinelli quien manejaba el colectivo, y al perder la vida en el vuelco se extinguió la acción penal. En ese punto no será sencillo lograr que el padre sea considerado co-autor. 

Con el pedido del magistrado, ahora se deberá encontrar una respuesta al liviano accionar de los órganos de control, que no pudieron detectar al ómnibus que trasportaba a los alumnos de la escuela de danzas de la provincia de Buenos Aires.

No es un dato menor que cruzara varias provincias, e incluso cuando ya estaban en nuestro departamento fueron hasta Las Leñas, control de Gendarmería mediante, y nadie advirtió que los Pinelli tenían una empresa inundada de irregularidades.