Diseñadora de moda, actriz y sobre todo cantante, Gwen Renée Stefani, es de esas mujeres que no deja indiferente. Nacida el 3 de octubre de 1969 en Fullerton, California, Gwen Stefani, lleva el mestizaje en sus venas: su padre, Dennis Stefani, es italiano, y su madre es de descendencia irlandesa-escocesa.

Hasta alcanzar la notoriedad actual, Gwen tuvo tiempo de asistir a la Universidad del Estado de California, estudios que simultaneó con trabajos muy alejados de su verdadera vocación: la música. Pero los bolsillos tiritaban y no quedaba otra que aceptar cualquier trabajo para poder vivir. Así fregó pisos en el Dairy Queen, y trabajó en una tienda departamental durante una larga temporada.

Gwen creció escuchando música ska mientras todas sus compañeras se volvían locas por los típicos cantantes de la época. No era difícil imaginar, que la música para ella no se limitaba a ser un pasatiempo: era algo instintivo, pasional, el centro gravitatorio de una adolescente que soñaba con subir a un escenario.

A los 17 años, en la plenitud de su primer amor, descubrió la necesidad de plasmar en canciones todos los sentimientos que le embargaban. Empezó a componer sus primeras melodías y a escribir sus primeras letras y junto a su hermano Eric, decide formar un grupo al que llaman No Doubt. Es la génesis de la historia en el mundo de la música de Gwen Stefani. Un par de años después, tras varias incorporaciones y bajas en el grupo, el éxito con el lanzamiento de Tragic Kingdom: Veinticinco millones de copias vendidas en todo el mundo, lo dice todo.

Vía: m80