Boca vive un déjà vu. Por un lado, debido a los imponderables que nunca dejan en paz a Guillermo Barros Schelotto y lo persiguen hasta arrinconarlo y complicarle el camino. Por otro, por esas casualidades que existen en un fútbol que cada vez es más pobre desde lo visual. Y también por no aprender de las vivencias y los sufrimientos, lo que lo lleva a tropezar dos veces con la misma piedra en muy poco tiempo y con intérpretes similares.

La derrota ante Independiente, la segunda consecutiva, no dejó a los xeneizes sin punta, pero los incomoda en un momento en el que todo está por definirse. ¿Se le puede escapar la Superliga a falta de tan poco?, es la pregunta que reaparece un año después.

Las lesiones y, en consecuencia, las ausencias importantes son uno de los aspectos con los que el Mellizo debe lidiar nuevamente. A lo largo del pasado torneo le costó mucho trabajo poder repetir un equipo de una fecha a la otra. Darío Benedetto sufrió tres lesiones en el primer semestre, Guillermo Sara se quedó afuera del recordado 4-2 en el Monumental un día antes y Ricardo Centurión también tuvo tres lesiones en la segunda mitad, etapa en la que tras la ida de Carlos Tevez a China se había transformado en la carta más fuerte en ataque.

Todo influyó, especialmente eso último, para que el equipo bajara el nivel. Un año después eso se repite, pero en forma de tornado feroz: en pocos días la enfermería sumó a Edwin Cardona (desgarrado), Paolo Goltz (tiene un fuerte desgarro que le puso fin a su semestre) y Carlos Tevez (con dolores), además de que se verá en las próximas horas en qué estado se encuentra Wilmar Barrios, hombre fundamental, tras haber sido reemplazado en Avellaneda en el primer tiempo.

 

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