Una grabación filtrada de una conversación entre un piloto y un controlador aéreo iraníes reafirmaría que las autoridades de ese país supieron de inmediato que un misil había derribado un avión ucraniano que acababa de despegar de Teherán, matando a las 176 personas que iban a bordo, a pesar de negarlo durante días.

En concreto, el piloto, que debía aterrizar poco después del despegue de la aeronave ucraniana, consultó al operador por las luces emitidas por el misil. “En nuestra trayectoria hay luces, como un misil. ¿Hay algo?”, pregunta en la grabación el piloto del vuelo EP3768 procedente de Shiraz.

El controlador, no obstante, indicó que no tenía información al respecto: «¿Cómo es esta luz?”, preguntó. “Es el resplandor de un misil”, aseguró el piloto. “Fue una explosión, hemos visto una enorme luz. No sé realmente lo que era”, agregó, tras lo cual el operador intentó, sin éxito, contactarse en reiteradas ocasiones con la nave siniestrada.

Información pública de rastreo de radares sugiere que el avión de Aseman Airlines, el vuelo 3768, estaba lo bastante cerca de Teherán como para ver la explosión.

En declaraciones a la cadena, Zelensky indicó que las autoridades iraníes deberían tener acceso a la grabación y aseguró que esta «muestra que supieron desde el principio que nuestro avión fue derribado por un misil.

El lunes, no obstante, autoridades iraníes anunciaron que finalizarían la cooperación prestada a sus pares ucranianos en la investigación sobre el hecho. Para fundamentar su decisión, indicaron que la filtración era indicativa de una “falta de profesionalidad” por parte de las autoridades ucranianas. “Esta acción de los ucranianos hace que no queramos darles más pruebas”, dijo Rezaeifar, responsable de los investigadores iraníes, en declaraciones citadas por la agencia semioficial de noticias Mehr.

Tras el desastre del 8 de enero, el gobierno civil iraní mantuvo durante días que no sabía que la Guardia Revolucionaria iraní había derribado la aeronave. El avión se estrelló horas después de que la Guardia hiciera un ataque con misiles balísticos contra bases iraquíes que alojaban fuerzas estadounidenses, en represalia por un ataque de dron estadounidense que había matado al principal general de la Guardia, Qassem Soleimani, en Bagdad.

Las autoridades iraníes de aviación civil insistieron durante días en que el avión no lo había derribado un misil, incluso después de que el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y las autoridades estadounidenses dijeran creer que había sido derribado.

El hecho que Irán estaba al tanto de la real naturaleza del ataque había sido revelado por The New York Times, que en un reporte del 26 de enero reveló que los principales comandantes de la Guardia Revolucionaria de la teocracia islámica comenzaron a encubrir su responsabilidad al enterarse.

Según el periodista Farnaz Fassihi, autoridades del cuerpo que responde al Ayatola Alí Khamenei se rehusaron incluso a decírselo al presidente Hasán Rohaní, cuyo gobierno estaba negando públicamente que el avión había sido derribado. Cuando finalmente le dijeron, les dio un ultimátum: les pidió que dijeran toda la verdad o él renunciaría. Entonces, 72 horas después de que se estrelló el avión, Khamenei se involucró y le ordenó al gobierno que reconociera su fatal error.

El 14 de enero, en tanto, el portavoz del Poder Judicial, Gholamhosein Esmaili, anunció que “algunos individuos” habían sido detenidos en el marco de la investigación local respecto del hecho. En el avión viajaban 176 pasajeros, entre ellos 82 iraníes y 63 canadienses, estos últimos en su mayoría con doble nacionalidad, y nueve tripulantes ucranianos.

Fuente: www.infobae.com