Las llamas se llevaron todo lo que tenían, incluso, la totalidad de la estructura de su casa. La familia tiene 4 hijos de 2, 7, 17 y 20 años.

La madrugada del lunes pasado fue nefasta para la familia Acosta-Farías. Como suele decirse en estos casos, fue una tragedia con suerte ya que ninguno de sus integrantes estaba en el momento del siniestro. Las llamas no sólo consumieron todas sus pertenencias sino también sus ilusiones.

“Mi hijo se había ido a comer a la casa de un amigo y nosotros estábamos en San Rafael haciendo trámites por una pensión de discapacidad para mi hijo de 7 años”, manifestó María, dueña de la casa incendiada y continuó: “Mi hijo de 20 años se había quedado a cuidar la casa porque 2 veces habíamos visto que se querían meter a robar”.

La vivienda se encontraba en buenas condiciones y a pesar de ser prefabricada contaba con las normas de seguridad correspondiente. Según relataron sus dueños, “con caños hidrófugos, calefacción no teníamos, abríamos el horno de la cocina y nos manteníamos abrigados adentro de la casa, nos habían prestado una salamandra que íbamos a ir a buscar cuando volviéramos de San Rafael”.

“Los peritos policiales hicieron su trabajo, el cual pasó a la 1°Fiscalía Correccional pero aún no han arrojado resultados debido a la feria judicial. Fui a ver lo que había quedado de mi casa y de los restos de los televisores, herramientas, electrodomésticos que quedan después de las llamas no había nada, así que suponemos que entraron a robar y quemaron la casa para tapar el robo. Mi familia en San Rafael es policía y me dijo lo que tenía que ver, hay metal que no se lo puede consumir el fuego, para mí han entrado a robar pero no podemos comprobar nada de las compras de las cosas porque todas las boletas se quemaron” relató María.

En cuanto a las necesidades a las que se enfrentan por este hecho, la familia expresó que les hace falta de todo, que salieron de viaje y se quedaron con lo puesto. La situación María no es la mejor, ya que se encuentra desempleada; trabajaba de seguridad privada pero a raíz de su último embarazo quedó sin empleo. En la misma circunstancia se encuentra su marido Rafael, quien es albañil.

Por el momento, los 6 integrantes de la familia se alojan en la casa de una hija mayor de María, “es un departamentito chiquito, por ahora estamos ahí, fui al municipio pero el intendente está de viaje, de Desarrollo Social me entregaron colchones y frazadas pero necesitamos de todo como para pasar el invierno, en el verano es todo más pasable”.

Para realizar donaciones u ofrecer trabajo comunicarse con María al 260 4 638215 o acercarse a la calle Havestad 1260.

FUENTE: http://www.malargueadiario.com/una-familia-que-perdio-todo-necesita-de-la-solidaridad-de-los-malarguinos/

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