Las muestras de repudio a la política de “tolerancia cero” que adoptó el gobierno de Donald Trump en materia de inmigración ilegal llegaron hasta la televisión estadounidense, donde una reconocida presentadora de televisión no pudo contener las lágrimas al leer al aire las últimas novedades sobre los más de 2.300 menores que han sido separados de sus padres en la frontera.

Ayer por la noche, al finalizar una nueva edición de The Rachel Maddow Show, el ciclo de TV que conduce desde 2008 por la cadena MSNBC, la prestigiosa conductora Rachel Maddow intentó leer un reporte de última hora de la agencia de noticias AP en el que se detallaba cuál era el destino de aquellos niños y niñas que fueron alejados de sus progenitores, quienes enfrentan cargos por ingreso ilegal al país.

“Esto es increíble”, acotó Maddow antes de intentar leer el cable. “Funcionarios del gobierno del presidente Trump han enviado bebés y a otros chicos a por lo menos tres…”, dijo con la voz entrecortada y una sonrisa incómoda antes de frenar la lectura por primera vez.

Visiblemente emocionada, la prestigiosa periodista le pidió a la producción poner un gráfico en pantalla, pero al no obtener respuesta realizó un segundo intento por continuar. “A tres albergues especializados del sur de Texas. Abogados y médicos…”, fue lo último que pudo decir antes de interrumpir definitivamente su relato y despedirse abruptamente de su audiencia.

Horas más tarde, Maddow utilizó su cuenta de Twitter (en la que posee más de nueve millones de seguidores) para pedir disculpas por lo sucedido y copiar el link a la noticia cuya lectura no pudo completar.

“Lo siento. Es mi trabajo ser capaz de hablar mientras estoy en la televisión. Lo que estaba tratando de hacer, cuando de repente no pude decir ni hacer nada más, era leer este párrafo”, comenzó antes de transcribir varias oraciones de la pieza noticiosa en cuestión. Para finalizar, Maddow volvió a pedir perdón por no haberlo finalizado al aire. “No resultó de la manera en la que yo quería que fuera”, finalizó.

La política de detención y persecución penal de todos los migrantes ilegales, incluso de aquellos que tenían previsto pedir asilo, fue anunciada en abril por el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions. Los niños no pueden ser enviados a las mismas instalaciones de detención que sus padres porque no se les acusa de un delito, y por ello han sido alojados con familias de acogida o trasladados a distintos centros donde conviven en malas condiciones.

Furioso con las críticas, Trump dio explicaciones apuntando a Alemania, donde el gobierno de Merkel se encuentra en jaque y presionado por grupos xenófobos a raíz de su política de recepción de refugiados: “Estados Unidos no será un campamento de inmigrantes ni una instalación para refugiados, no durante mi mandato”, sentenció.

Además, el polémico mandatario culpó públicamente a los demócratas por no aportar los votos necesarios para que se modifiquen las leyes migratorias. “¿Por qué los demócratas no nos dan los votos para arreglar las peores leyes migratorias del mundo? ¿Dónde está el escándalo por las muertes y el crimen causados por las pandillas y los matones, incluida la MS-13, que entran a nuestro país de manera ilegal?”.

 

 

Fuente:www.Clarín.com