El último fin de semana se generó un episodio, al menos, confuso en la zona sur de nuestra ciudad. Incluso los partes oficiales de prensa del Ministerio de Seguridad fueron minúsculos en ese sentido.

Tuvo que ver con un importante despliegue policial al barrio Los Filtros, “porque en el lugar había personas que estaban prendiendo fuego sobre la arteria”, fue la primera versión de lo ocurrido el último domingo.

Según el relato de la Policía, cuando los efectivos llegaron al sitio se encontraron con un grupo de jóvenes que habían iniciado una fogarata en el medio de la calle sin justificación alguna, dado que no se trataba de una protesta, ni mucho menos. Cuando intentaron despejar el área, fueron atacados con palos y piedras. Incluso, se sumaron otras personas que lanzaron todo tipo de objetos hacia los uniformados, causando el daño de uno de los móviles desplazados.

No obstante, hay también otro relato de lo sucedido, y viene de la mano de un grupo de vecinos del lugar que indican que en realidad los efectivos policiales que llegaron a escena hicieron abuso de la fuerza.

Primero, reconocen que había un grupo de adolescentes que habían prendido fuego en le esquina de la casa de uno de ellos. Habían armado como una especie de fogata para calentarse.

“Es entonces que llega un móvil, y uno de los efectivos le pega una cachetada a uno de los jóvenes para que lo apaguen. Como el chico vive en esa esquina sale corriendo y se mete a su casa a darle aviso a la madre, quien de inmediato sale a pedir explicaciones y ya se encuentra con un despliegue de treinta efectivos aproximadamente”, dicen los vecinos, al tiempo que agregan que “se suman otras personas del vecindario a pedir explicaciones por semejante operativo y comienza una discusión que termina con la agresión de parte de los policías a todo aquel que estuviera presente”.

Bautista, uno de los jóvenes del barrio dijo que “los vecinos reaccionan indignados y comienzan un enfrentamiento que logra disuadir a la encarnizada fuerza policial. La policía se retira recogiendo sus propios cartuchos, intentando borrar los rastros de la represión, pero fue en vano, ya que la cantidad de balas descargadas nos permitieron hacernos de cartuchos que evidencian lo sucedido”.

El joven agregó luego que “el grupo policial arremete sobre la barriada ingresando en motos y a pie por Marcelo T. de Alvear hasta calle Quintana, ocupando dos cuadras y reprimiendo a todos los que encuentran a su paso. En una de las viviendas, disparan a un niño con un grave problema de discapacidad que se encontraba en el patio exterior de su casa, cuya madre alcanza a cubrir y recibe varios disparos de balas de goma sobre la espalda”.

“Es necesario tomar nota de que la Policía vuelve a la zona en busca de venganza, con el objetivo de conseguir la intimidación de los vecinos”, concluyó.

Silvio Barroso