En sus mensajes de fin de año, el Papa Francisco recordó la difícil situación que se vive en Venezuela y Nicaragua y reclamó que haya “concordia y reconciliación”. Sus dichos fueron criticados por 20 expresidentes que en una carta le reprocharon esos términos.

Impulsado por el exmandatario de Costa Rica Oscar Arias y apoyado por la organización Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), el escrito remarca la gravedad de la situación política en Venezuela. “(Sus habitantes son) víctimas de la opresión de una narco-dictadura militarizada, que no tiene reparos en conculcar de manera sistemática los derechos a la vida, a la libertad y a la integridad personal”, sostiene la carta publicada por el diario venezolano El Nacional.

Además, considera como algo que “preocupa” el llamado de Francisco a la concordia. “Puede entenderse ello como un pedido a los pueblos que son víctimas para que se acuerden con sus victimarios; en lo particular, en el caso venezolano, con el gobierno que ha causado 3.000.000 de refugiados, en una diáspora que proyecta la ONU, para 2019, a 5,4 millones de personas”, advierte.

Los 20 exjefes de Estado, entre los que aparece el argentino Fernando de la Rúa, entienden que las expresiones de Francisco “fueron de buena fe” pero pueden ser “interpretadas de un modo muy negativo por las mayorías de Venezuela y Nicaragua” porque “no existe, actualmente, en dichos países, un diferendo político que reclame de entendimiento”.

Francisco deseó que Venezuela pueda encontrar de nuevo la concordia y que llegue la reconciliación a Nicaragua. Desde la logia central de la basílica de San Pedro, el Sumo Pontífice había pedido que “redescubramos los nexos de fraternidad que nos unen como seres humanos y vinculan a todos los pueblos”.

La carta enviada por los exmandatarios latinoamericanos

Los que suscribimos, como ex Jefes de Estado y de Gobierno hemos sido firmantes de las declaraciones sobre Venezuela y Nicaragua emanadas de Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), y como tales nos dirigimos a Usted con motivo de su reciente mensaje de Navidad, en el que llama “a la concordia” a los pueblos de ambas naciones.

Como se lo expresáramos a Su Santidad en anterior misiva, sabemos de su preocupación por el sufrimiento que hoy padecen, sin distingos, todos los venezolanos y ahora los nicaragüenses. Los primeros son víctimas de la opresión por una narco-dictadura militarizada, que no tiene reparos en conculcar de manera sistemática los derechos a la vida, a la libertad y a la integridad personal y, además, como consecuencia de sus políticas públicas deliberadas y una palmaria corrupción que escandaliza mundialmente, somete a éstos a condiciones de hambruna generalizada y falta de medicinas. Los segundos, a mediados año, fueron víctimas de una ola de represión que deja como saldo casi 300 muertos y unos 2.500 heridos.

De modo que, nos preocupa el llamado de Su Santidad a la concordia, ya que, en el contexto actual puede entenderse ello como un pedido a los pueblos que son víctimas para que se acuerden con sus victimarios; en lo particular, en el caso venezolano, con el gobierno que ha causado 3.000.000 de refugiados, en una diáspora que proyecta la ONU, para 2019, a 5,4 millones de personas.

La expresión de Su Santidad, que la sabemos dicha de buena fe y guiada por su espíritu de pastor, está siendo interpretada de un modo muy negativo por las mayorías de Venezuela y Nicaragua. Sobre todo, por cuanto no existe, actualmente, en dichos países, un diferendo político que reclame de entendimiento, tolerancia, entre fuerzas encontradas con narrativas distintas, dentro de una democracia normal o deficiente que hoy lamentablemente no existe en estos. Sus poblaciones enteras son sometidas al sufrimiento por sus gobiernos, bajo regímenes que sirven a la mentira, y los líderes sociales y políticos, los conductores de opinión y prensa, sufren cárcel, persecuciones y también la muerte, como le consta a los organismos americanos y europeos de derechos humanos.

Su Santidad: la Encíclica Ad Petri Cathedram reza que el llamado a la concordia ha de hacerse, fundamentalmente, “a los que gobiernan las naciones”. “Los que oprimen a otros y los despojan de su debida libertad no pueden ciertamente contribuir a esta unidad” de las inteligencias, de los espíritus, de las acciones, como lo recuerda su predecesor, San Juan XXIII, y que todos anhelamos reconquisten los queridos pueblos de Venezuela y de Nicaragua a partir de la verdad y de la justicia, para que gocen de una justa paz.

Deseamos a Su Santidad esté pasando una feliz Pascua de Navidad. Quedamos a la espera de encontrarle en una circunstancia propicia.

Cordialmente,

Oscar Arias, Costa Rica

Nicolás Ardito Barletta, Panamá

Enrique Bolaños, Nicaragua

Alfredo Cristiani, El Salvador

Felipe Calderón, México

Rafael Ángel Calderón, Costa Rica

Laura Chinchilla, Costa Rica

Fernando De la Rúa, Argentina

Vicente Fox, México

Eduardo Frei, Chile

César Gaviria T., Colombia

Osvaldo Hurtado, Ecuador

Luis Alberto Lacalle, Uruguay

Jamil Mahuad, Ecuador

Mireya Moscoso, Panamá

Andrés Pastrana A., Colombia

Jorge Tuto Quiroga, Bolivia

Miguel Ángel Rodríguez, Costa Rica

Álvaro Uribe V., Colombia

Juan Carlos Wasmosy, Paraguay

 

Fuente: TNMundo