El chavismo movió los comicios previstos para el 22 de abril tras un acuerdo con los tres partidos que apoyan al opositor disidente Falcón.

En Venezuela las fechas electorales son como un acordeón, se adelantan o retrasan a conveniencia.

El último reacomodo se produjo ayer: las elecciones presidenciales y los comicios que elegirán a más de 2000 asambleístas regionales y concejales municipales se celebrarán en la segunda quincena de mayo, pese a que las primeras habían sido programadas con urgencia para el 22 de abril.

Nada que ver con las elecciones que también se celebrarán este año en Colombia, México o Costa Rica, cuyo calendario está establecido con rigor desde meses antes.

El nuevo cambio de fecha figura entre los acuerdos alcanzados entre el gobierno y los tres partidos que apoyan al candidato disidente Henri Falcón, definidos por el ministro Jorge Rodríguez como “representantes” de la oposición. Por el contrario, la opositora Mesa de la Unidad Democrática no solo no suscribió el acuerdo, sino que además lo criticó con dureza.

“Hemos exigido la postergación del cronograma electoral, la observación internacional desde las auditorías, incluso con los estándares de 2015 y 2017, que permanezca aquí como garante del proceso electoral para generar mayor confianza”, describió Falcón. El chavismo, por su parte, solicitó “que se respete la soberanía y que se reconozcan los resultados electorales”.

Luis Romero, secretario general de Avanzada Progresista (AP), el partido que lidera el exgobernador de Lara, fue más allá al declarar, tras el acto “histórico” de la firma, que hay sectores minoritarios, tanto nacionales como internacionales, que promueven la abstención. También se vanaglorió de haber avanzado para alcanzar unas condiciones que “garantizan cabalmente el derecho de los venezolanos a ejercer el voto”.

La realidad poco tiene que ver con lo afirmado por Romero. La llamada abstención activa ha sido consensuada por toda la Mesa de la Unidad Democrática y cuenta con el apoyo de la Iglesia Católica, las universidades, el movimiento estudiantil, intelectuales, colectivos profesionales y obreros, además de buena parte de la comunidad internacional.

“La Mesa de la Unidad Democrática no tiene candidato a la presidencia de la república. No estamos dispuestos a contribuir con una farsa para estar en unas elecciones sin contendientes”, recordó Juan Pablo Guanipa, de Primero Justicia.

“No hay condiciones para participar en ese simulacro. El gobierno de Maduro está desesperado por reconocimiento internacional, pero hay que responderle con más unidad”, dijo, por su parte, el diputado Juan Guaidó, de Voluntad Popular (VP).

Guaidó se desplazó hasta el domicilio del preso político Leopoldo López para protestar por la irrupción de agentes de la inteligencia bolivariana con armas largas, como represalia contra su líder. El partido de López tilda a Henry Falcón de colaboracionista.

El pacto alcanzado conlleva otras garantías electorales, como son la reapertura del registro electoral, el acompañamiento de la ONU, la equidad en el acceso a los medios y las buenas intenciones del gobierno para no abusar de las cadenas obligatorias de radio y televisión durante la campaña.

Hoy se realizará el “acto nacional Diálogo de Garantías Electorales”, según anunció el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Por el lado de Falcón participarán su partido, AP, que proviene de una escisión de la revolucionaria Patria Para Todos (PPT); el MAS, creado por el intelectual Teodoro Petkoff, que lo abandonó después de que la mayoría decidió apoyar a Hugo Chávez, y el socialcristiano Copei, intervenido por el Tribunal Supremo y con toda la militancia en contra de una directiva prorrevolucionaria.

“En el acuerdo hay anzuelos que no son cualquier cosa. Ahora, ¿quién garantiza su cumplimiento? ¿Por qué no firmó el régimen el acuerdo de República Dominicana? ¿Dan los tiempos para su cumplimiento?”, advirtió Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos.

 

Fuente: www.lanacion.com.ar

www.ciudadanosur.com.ar