La mujer condenada a 20 años de cárcel por asesinar a su hijo, “nunca quiso suicidarse”. Al menos esa fue la idea que elaboró en su alegato el fiscal Víctor Giambastiani, luego de escuchar a peritos policiales y profesionales del Cuerpo Médico Forense que atestiguaron en el juicio.

“Los supuestos intentos de suicidio, luego de terminar con la vida del pequeño Bautista, no tienen contundencia. Todo tuvo que ver con una teatralización”, aseguró el fiscal.

En su exposición, graficó los primeros momentos luego de que llegó la Policía a su casa de calle Los Franceses al 1600. Allí, ella atendió a los efectivos y les abrió la puerta con una soga atada al cuello. Algo, al menos, raro.

“Cuando los policías ingresan a la casa, uno de ellos se da cuenta que el gas estaba abierto. Sin embargo, eso era algo que recién había hecho González, ya que el olor no era intenso. Incluso, el otro oficial ni siquiera se había percatado”, explicó.

Giambastiani también aseguró, apoyándose en declaraciones del médico que la revisó a horas del macabro episodio, que los cortes en sus brazos, supuestamente para cortarse las venas, eran largos, pero para nada profundos.

Respecto de la soga en el cuello, “apenas tenía una leve marca”, debido a que había atado la misma a un débil clavo que estaba sobre el marco de la puerta.

El gas abierto, la soga en el cuello y los cortes en los brazos: todos intentos muy frágiles para quitarse la vida es lo que interpretó el fiscal.

También se comprobó que ella mintió respecto de su supuesto pasado tormentoso, considerando que había afirmado que su madre se había quitado la vida al otro día de que ella nació. No obstante, luego de revisarse los registros policiales de aquella época, se determinó que la mujer murió cuando Verónica tenía dos años, y al parecer de causas naturales, ya que no hay ningún dato que hable de que la señora se quitó la vida. Nunca se abrió una causa en tal sentido.

En cuanto a lo que dijo sobre que fue abusada sexualmente por su padre (ya fallecido), resultó extraño para el fiscal que nunca se lo contó a nadie, y que todos los testigos, incluso personas muy cercanas y de extrema confianza de ella, se enteraron de esas afirmaciones por los medios, luego de que ocurrió el hecho.

Giambastiani dijo en base a lo que aseguraron varios profesionales de la salud mental que “no es una persona psicótica, sino violenta, impulsiva, llena de ira y que tiene frialdad afectiva”.

Silvio Barroso