En el último día de debate, previo a los alegatos y sentencia, dos de los acusados por el homicidio de Miguel Ángel Lamelza pidieron declarar.

Ambos se sentaron frente a los jueces y no dudaron en cargarle la responsabilidad al otro. Tanto Abel Blasi como Oscar Mondaca, de ellos se trata, buscaron despegarse del homicidio señalándose mutuamente como responsables.

Ambos comparten banquillo con Derly Verdugo quien eligió quedarse al margen del fuego cruzado. Los tres están acusados de asesinar al joven comerciante de la Villa 25 de Mayo, aberrante crimen ocurrido en julio del año pasado.

Los dos coincidieron en que habían estado en un asado en la casa de un conocido del pueblo y que habían bebido mucho, y que luego se fueron caminando hasta que en inmediaciones de la plaza se encontraron con Lamelza que estaba estacionado en su auto. A partir de allí todo fue confuso porque por razones que no están claras los tres imputados y la víctima se subieron al vehículo, con Mondaca al volante, y previo comprar bebidas en un kiosco cercano decidieron ir para El Tigre.

Mondaca apuntó a Blasi como el autor del homicidio

Ahí es cuando los relatos fueron diferentes ya que Mondaca dijo que se pararon en el camino, ruta 150, porque Verdugo quiso orinar y que en ese momento Blasi aprovechó para bajar a Lamelza del auto y lo mató al golpearlo con una piedra en la cabeza. Que luego lo cargaron en el auto y se fueron en dirección a la ciudad, y que después de dar una vueltas, ya con el cuerpo de Lamelza sin vida, terminaron el recorrido en el Puente Colorado (calle Los Filtros) y que ahí él y Verdugo decidieron salir corriendo, dejando a “Blasi con su problema”.

Relató más tarde que, cuando corrían escapándose del lugar, vieron a lo lejos como se prendió fuego el auto. Es decir, según sus palabras, fue Blasi quien incendió el coche con el cuerpo de Miguel en su interior.

Por su parte Abel Blasi señaló todo lo contrario, que fue Modaca quien lo mató al pegarle con una piedra en la cabeza, indicando el mismo lugar de la ruta 150, cuando se habían bajado para orinar. Remarcó que nunca supo los motivos de la decisión de su amigo de darle muerte a Lamelza.

A continuación contó que cargaron el cuerpo en el auto y partieron rumbo al centro pero que él decidió despegarse de la situación y abandonó a Mondaca y Verdugo para que “se hicieran cargo”. Dijo que se bajó del auto al encontrarse con un amigo que venía por la ruta, que fue quien lo acercó de vuelta a su casa y que recién al otro día se enteró que el auto había aparecido quemado en cercanías del Puente Colorado.

Ambos relatos coinciden en el inicio de la noche, del encuentro con Lamelza, del plan para ir a beber al Tigre y de la parada en la ruta 150. Sin embargo, a partir de ese punto es donde surgen estas dos versiones. Quizás la desesperación por tratar de zafar hizo que rompieran con una amistad de toda la vida y en el último día decidieran arrojarse tierra.

Pero, más allá de estos relatos, lo cierto es que los tres tendrían la misma responsabilidad respecto del abordaje, ataque, muerte y posterior incendio.

Silvio Barroso