Refugiado, pegado al arco de Andrada, con Licha López e Izquierdoz como paredones rebotando cada disparo del rival. Sin juego, todavía mareado y sin el fútbol que se necesita para soñar con una remontada ante River en la Copa Libertadores. Con desatenciones defensivas en sus laterales, con individualidades en baja y sin poder de fuego. Con todo eso en contra y mil incógnitas más por resolver, Boca se llevó de Florencio Varela tres puntos que le siguen dando oxígeno en la Superliga, esa que lo encuentra líder, invicto y con sólo un gol recibido.

Claro que lo que mostró el equipo de Gustavo Alfaro no fue bueno. Incluso su propuesta algo más audaz con el 4/2/3/1 que plantó, quedó deshecha cuando los actores se conectaron poco. Y algo más: el juvenil Obando, zurdo, se movió por la derecha. Y Zárate fue al otro sector. Con la idea de poder jugar mano a mano y tener el arco de frente para las diagonales del solitario Hurtado. Todo eso fue la teoría. Pero a Boca no le salió nada de todo eso.

En el primer tiempo, aprovechó un error en la salida del local y Almendra capitalizó con un zurdazo el gol del triunfo. También fue el juvenil de las Inferiores el que intentó avanzar y presionar mucho más alto de lo habitual. Pero en esa búsqueda desprotegió a Marcone, quien quedó expuesto ante Alexis Castro y Torito Rodríguez. Es cierto: más allá de ese penal por una supuesta mano de Fabra que no existió pero que todos reclamaron, Defensa no inquietó. Pero ni siquiera así creció en confianza la visita.

Pero Boca, con el chip incorporado para sacar una leve ventaja y retrasarse, cayó de nuevo en su molde. Entregó la pelota, las intenciones y así se puso de nuevo en zona de riesgo. Cuqui Márquez se perdió un gol insólito, Licha López salvó otro en la línea y los centros que llovieron al corazón del equipo de Alfaro (casi todos lanzados por el sector de Fabra) reflejaron que otra vez Boca no luce pleno. Las manos de Andrada no hicieron falta, pero la visita no fue capaz de sacar una contra. Nada de nada en la segunda etapa, en la que Hurtado anduvo por el piso y Alexis Mac Allister desdibujado.

El ingreso de Tevez no fue solución, como ocurre desde hace un buen tiempo. Y esta vez el pie zurdo de Reynoso quedó relegado ante el pedido de correr siempre al marcador de punta de su sector.

¿Boca puede soñar con la hazaña ante River jugando de esta manera? ¿Por qué Soldano no sumó ni un minuto como hombre de área si Ábila ya está casi descartado? ¿Cómo atacará más este equipo para remontar un 2 a 0 si los laterales no pisan el área rival? Las preguntas tendrá que resolverlas Alfaro en estos días que faltan hasta la revancha. Al menos en Varela, Boca volvió a sufrir como siempre. Y a ganar, también. Como se le hizo costumbre. Por eso mientras la Copa es lo que mira con obsesión, en la Superliga los mira a todos desde lo más alto.

 

Fuente: www.clarín.com