El Bichi dice que Leo “no es libre”, que “no disfruta” y que “no hay que armar un equipo para él”. Una charla imperdible en Moscú. 

Recorre el lobby del cinco estrellas donde se hospeda. Sale hacia su derecha. Camina unos cien metros y se encuentra con el imponente teatro Bolshoi. Si continúa y cruza la avenida, allá a la izquierda observa el edificio de la ex KGB. Aquí nomás el Metropol, el primer hotel de lujo de lo que era la Unión Soviética. Si avanza en la misma dirección, advierte que ya está en la zona del Kremlin y de la Plaza Roja, de la catedral de San Basilio, del Mausoleo de Lenin y del exclusivo shopping Gum, un rincón medular de la capital moscovita que impacta siempre pero mucho más por las noches, cuando todo iluminado definitivamente hechiza con sus encantos. Si antes de pasar los controles de seguridad para recorrer ese sector elige transitar hacia su derecha, se choca con los Jardines de Alejandro. Y al final de esa parada inevitable, casi sin darse cuenta, queda a unas dos cuadras del templo Cristo Salvador, enclavado a orillas del río Moscova…

Sin necesidad de tomarse un taxi o el metro, sólo saliendo a estirar las piernas un rato, Claudio Borghi goza de esa película cautivante. Ya lo hizo junto a su esposa Mariana y parece que lo repetirá. Pero ahora, aquí, en el lobby del Marriot que le contrató Telemundo para comentar el Mundial, se sienta mano a mano con Clarín para desmenuzar la realidad de la Selección: Messi, los jugadores y el sentido de pertenencia; los dirigentes y Sampaoli; los hinchas y los ídolos; el Mundial y el juego… Un campeón del 86, sin vueltas. Estilo BichiImperdible.

-Charlando hace casi dos años en tu casa de Santiago de Chile, decías que lo mejor que le podía pasar a la Selección era no clasificar al Mundial para tocar fondo y empezar desde cero. Viendo todo lo que sucede hoy, ¿exageraste con aquella declaración o estabas en lo cierto?

-Lo que pasa es que tenés que ver de qué país sos para saber si la clasificación es buena o es mala. Revisando a los americanos, incluyo también a la Concacaf, Costa Rica vino a repetir un Mundial y no lo pudo hacer; Panamá se fue contento haciendo un gol; México, contento por haber hecho algunas cosas; Uruguay cumplió su tarea con mucha dignidad, algo admirable; y hay dos países que vienen a ser campeones y no lo pueden ser, con un Brasil un poco más armado por la identidad que le dio Tite, mientras que nosotros queremos ganar de cualquier forma, sin planificación, sin idea, cambiando entrenadores. Entonces, la realidad nos pega un cachetazo muy grande.

-Pudo ser peor.

-Es que no sé qué hubiese sido mejor. Los cachetazos te hacen rebelde o te enseñan. Hay que aprender. Nosotros queremos cada cuatro años cambiar una historia, pero es imposible porque en lo previo hacemos todo mal. ¿Cómo vamos a tener buenos resultados si hacemos siempre lo mismo? Fue una locura todo lo que pasó en el Mundial. Me causaron risas los audios, el video de Caruso Lombardi… A Carusito lo conozco: el personaje está haciéndole demasiado ruido… Eso no me pareció justo…

-Habías anticipado una mirada negativa sobre Sampaoli. ¿Hubo algo más que te sorprendiera de su trabajo en la Selección?

-Desgraciadamente, confirmé lo que yo pensaba. Pero antes dejame aclarar algo: yo tuve una frase desafortunada hacia él en estos días. No quise agraviarlo, fue una humorada eso que dije del chancho (N. de la R: “En mi barrio le diríamos ‘chancho arriba de un árbol’ porque nadie sabe cómo llegó tan alto”, había dicho el Bichi). Mi idea no es faltarle el respeto a nadie. Ahora sí te contesto: yo tengo la ventaja de que vivo afuera de la Argentina y veo las cosas por ahí desde otra perspectiva. Los argentinos lo ven desde el mismo quilombo. Y a veces cuando vos mirás desde el quilombo, hay muchas cosas que no vas notando. El fútbol es un producto de la sociedad. Nosotros jugamos como vivimos. Yo jugaba como vivía. Acá me crucé con varios argentinos y todos somos entrenadores, opinamos quién tiene que jugar y quién no. Y está muy bien. El problema es que lo decimos con tanta autoridad que me sorprende mucho. En Argentina lo único que se hizo en los últimos años fue agrandar el lío con los cambios de entrenadores: Sabella, Martino, Bauza, Sampaoli… Todos con líneas diferentes. ¿Estoy buscando un entrenador que me dé una identidad o adapto mi proyecto de federación a un entrenador? Hasta que no tomemos una decisión, vamos a seguir navegando en las profundidades.

Claudio Borghi en una charla imperdible con Clarín en Moscú..

Claudio Borghi en una charla imperdible con Clarín en Moscú..

-¿Hacia dónde va la Selección?

-Al fútbol lo comparo con el país. Se vota a Macri, asume y se le pide que cambie el país. ¿Ahora qué estamos dispuestos a hacer nosotros para ayudar? Y con la Selección pasa lo mismo: se le pide todo al entrenador. Pero hay que cambiar la estructura. Lo que hay que hacer es elegir un proyecto como federación y preguntarle al entrenador si lo quiere y puede llevar a cabo. No se pueden seguir cambiando los proyectos según el entrenador de turno.

-A Sampaoli le habían firmado por cinco años.

-¿Presentó algún proyecto?

-Estaba muy compenetrado con el Sub 20 y en contacto con el Sub 17 y el Sub 15.

-No sé si él presentó algún proyecto. Pero si lo quieren echar en tan poco tiempo es porque el proyecto se fue al carajo o porque no había proyecto. Tiene que haber un proyecto madre de la federación.

-Parecía existir buen diálogo de Sampaoli con los entrenadores de las categorías menores.

-Pero hay que tener un pensamiento común.

-¿No veías una confluencia de pensamientos?

-No. Y de personalidades, tampoco. Es que hay distintos entrenadores. Están los que salen campeones, los que exigen, los que forman, los que enseñan.

-Y Sampaoli, ¿qué tipo de entrenador es?

-No sé si es formador, pero tampoco tiene que serlo. Es según lo que le exijas. Hay que ver los perfiles. Me sorprenden muchas veces las ternas para un mismo cargo con técnicos que no se parecen. Muchas decisiones se toman pensando más en el gusto popular que en lo que se necesita.

-¿Qué tipo de técnico necesita la Selección: un Tabárez, un Pekerman?

-No lo tenemos. Tabárez está con Uruguay. ¿Tendrá intenciones Pekerman de dejar Colombia y agarrar este lío? ¿Te parece?

-Creo que no.

-Yo no sé si José estará interesado. Las presiones en Colombia son muy diferentes a las de Argentina. Vuelvo a lo mismo: no sé qué quiere la federación.

-¿Te gusta la dirigencia de la AFA? ¿Qué mirada tenés sobre Tapia y Angelici?

-Angelici se fue de Boca cuando yo llegaba porque había tenido un inconveniente con Amor Ameal. Lo saludé una o dos veces, pero no lo conozco. A Tapia lo vi en la Copa América de Chile, pero ahí no estaba como cabeza de la dirigencia. Opinar sobre ellos me parece injusto porque no los conozco.

-¿Te extraña que quieran echar a Sampaoli?

-Me extrañan las formas, los métodos. Nadie obligó a la AFA a firmar un contrato por tanto tiempo y por esos montos. El tipo quiere cobrar lo que firmó. No puede ser que me arregles un contrato por muchos años y al primer año empezás a buscar el método para echarme. Ni diez ni uno. Y tampoco me gusta el método del apriete y del escrache.

Borghi critica cómo se está manejando el tema Sampaoli: "No me gusta que lo quieran echar dando a conocer lo que gana para que la gente le tome más bronca". (Foto: DPA/ Cezaro De Luca).

Borghi critica cómo se está manejando el tema Sampaoli: “No me gusta que lo quieran echar dando a conocer lo que gana para que la gente le tome más bronca”. (Foto: DPA/ Cezaro De Luca).

-¿No te convence cómo se está manejando la ruptura del contrato con Sampaoli?

-No. De ninguna manera. No me gusta que lo quieran echar a Sampaoli dando a conocer lo que gana para que la gente le tome un poco más de bronca. Es muy peligroso que se diga lo que gana la gente. En Argentina se viven tiempos difíciles y hablar de plata es muy peligroso. La gente tiene familia… Eso tampoco es justo.

-¿Tiene Argentina futbolistas para soñar con volver a estar arriba muy pronto o tiene menos de lo que parece?

-Hay que dejar de pensar en estar en los primeros planos. Hay que trabajar para estarlo. Hay dos selecciones que dieron dos muy buenos ejemplos. Alemania, con un gran proyecto, sacó malos resultados en el Mundial y dirá ‘A ver en qué tenemos que mejorar’. Francia me parece que no esperaba resultados tan buenos ahora, pero vienen trabajando bien hace rato. Nosotros queremos llegar sin planificación y sin trabajo, y queremos ganar. Y si no ganamos queremos echar a todo el mundo. Cada cuatro años empezamos de cero.

-¿Y jugadores tenemos?

-Jugadores sobran.

-¿Te extrañó la lista que armó Sampaoli con tantos jugadores grandes?

-Evidentemente teníamos gente muy grande. El arquero inglés tiene 24 años y nosotros arrancamos con uno de 36… Cambiamos experiencia por velocidad y hoy la velocidad es clave. Tenemos que hacer un mix: ni todos viejos ni todos jóvenes. La realidad nos demuestra que un arquero de 1.88 de altura y 24 años puede atajar en Inglaterra. Pero nosotros vamos al revés de la corriente. Tenemos cantidad y calidad, pero nos falta organizarnos para hacerlos producir. Y hay otro gran problema: muchos jugadores argentinos creen saber más que los entrenadores.

J"Que los jugadores le armen el equipo al técnico es lo peor que nos podría pasar", dijo el Bichi. (Foto: EFE).

J”Que los jugadores le armen el equipo al técnico es lo peor que nos podría pasar”, dijo el Bichi. (Foto: EFE).

-¿Creés que a Sampaoli le armaron el equipo?

-Espero que no haya ocurrido. Que los jugadores le armen el equipo al técnico sería lo peor que nos podría pasar. Si un jugador quiere hacerlo, es simple: renuncia como jugador, se mete en el cuerpo técnico y opina. Eso no debería existir. Lo que sí existe es el conversar, pero no con todo el mundo y tampoco siempre, porque si no el entrenador pierde toda la autoridad.

-¿El problema de Sampaoli fue haber sido más “Messista” que Messi?

-No sé si es verdad que Messi pone y saca jugadores. Que un entrenador diga que el equipo es de Leo y yo lo conduzco, es una locura. Si es verdad, el técnico debería irse. Y si no es verdad, la sensación igual es que manda un jugador. No lo conozco. Lo que sí evidentemente es uno de los mejores jugadores del mundo que no puede demostrar en la Selección lo mismo que en su equipo, como les pasa a Agüero, a Higuaín, a Di María…

-¿Por qué Messi no rindió en el Mundial?

-A Messi lo veo con 40 millones de argentinos en el hombro que no puede sostener. El, como muchos de nosotros, empezó a jugar por felicidad, porque es un juego. Me da la sensación de que se pone la camiseta de la Selección y deja de ser un juego para transformarse en un sufrimiento. Y ningún jugador con sufrimiento o demasiada responsabilidad puede ser creador. Sí puede ser marcador, porque ese rol exige fuerza, garra, meter. Eso es el jugador uruguayo. Pero crear estando presionado es imposible. Muchos dicen ahora le baja la musa (sic)… Pero si estás enojado la musa (sic) no baja y no te atrevés a hacer cosas. Por eso el creador tiene mayores chances de equivocarse. Para el que destruye, para el que marca, es mucho más fácil: no necesita estar demasiado alegre, si no tener un carácter importante.

-Messi por ahora hizo silencio. No se sabe si seguirá en la Selección o no. ¿Qué imaginás que hará? ¿Qué consejo le darías si él te lo pidiera?

-Si yo pudiese hablar con Messi le diría que no juegue más en la Selección. Le agradecería por el esfuerzo que hizo, pero quizás ya es el tiempo de que no esté. Lo mismo le diría a otros.

-Todavía puede darle mucho a la Selección.

-Se nota que Messi sufre y no es libre en la Selección, que las responsabilidades son demasiadas.

-Para llegar a ese punto es porque la Selección está muy mal y porque Messi con apenas 31 años también.

-Pero Messi ya renunció hace dos años. Después, entendió. Pero yo creo que él no está disfrutando.

Se engancha Borghi y estira la respuesta desviando el eje: “Estamos en los detalles estúpidos: en el himno, si se toca la cara, si lo canta, si no lo canta. El jugador vive muchas cosas en ese momento… Tenemos que dejar de entender que en este deporte si se pierde se deshonra a la bandera. Pero en las fechas patrias increíblemente estamos más preocupados por ver adónde nos vamos de vacaciones que por saber qué se festeja. Tenemos que cambiar. El fútbol no tiene que ver con la patria”.

-¿Puede generarse pronto un contexto de Selección para que Messi deje de sufrir, o al menos no sufra tanto?

-Es que Messi no tiene que gozar ni sufrir; tiene que jugar. No hay que armar un equipo para que Messi la pase bien. Para eso hay que ir a un country. Hay que dejar de pensar que tenemos que hacer un equipo para Messi. Es al revés: Messi tiene que jugar en un equipo que sea importante. No va eso que se dice: ‘Hagamos el equipo para Leo; a ver dónde se para’. En Barcelona, hay un equipo, él toma la pelota en un momento y hace la diferencia. Ahora que no está Iniesta, no sé quién carajo lo va a hacer, pero buscarán a alguien para que haga el trabajo que no hace Messi en los noventa minutos. No le podemos pedir a Messi que sea genial siempre. Algunos dicen que es lagunero. No hay ningún jugador capaz de crear o romper todo el tiempo. Tenemos que dejar de pensar que Messi sólo hace jugar al equipo. Brasil tuvo a un Neymar que no brilló, pero fue un equipo. En Francia, Mbappé hace dos o tres jugadas por partido y está Griezmann que pasa desapercibido pero arma todo… Acá estamos emputecidos con que Messi tiene que hacer cosas que a lo mejor no está dispuesto a hacer o no puede hacer. Decimos que hay que armar el equipo para Messi, pero ¿con quién? Messi no puede tener la pelota 90 minutos. Sería anormal que lo hiciera. Acá el Mundial demuestra que primero está el juego en equipo y después el jugador diferente.

-¿Qué otras conclusiones sacaste del Mundial?

-No es un Mundial perfecto. Estoy sorprendido por los físicos imponentes de los jugadores. Cada vez son más grandes. Lo veo a Lukaku y me da miedo. Si yo fuera defensor, me corro y lo dejo pasar. Jajajaja… Y nosotros jugamos sin un 9 teniendo a dos para poner… Eso es importante, pero me preocupa que lo físico equipare cada vez más al talento. De hecho, los sudamericanos nos creemos buenos para la pelota y estamos todos afuera. El único que nos está representando en cierto modo es Croacia, el equipo más latino de los europeos por su juego… Acá el peligro es que entendamos todos que solamente hay que correr y ser grandote. El que gana el Mundial en un 80 por ciento maneja el mercado de lo que van a hacer los próximos entrenadores.

-¿Quién conviene que lo gane entonces?

-El que me gustaba, que es Bélgica, ya no está. Usa el sistema que a mí me encanta, con tres en el fondo. Hizo un gran Mundial. Eso me viene bien para dejar de escuchar a los pelotudos que dicen que sólo hay que jugar con cuatro atrás. Inglaterra pone también tres centrales, pero según el rival cambia. Bélgica, no. Cuando entró Kompany, pensé: ‘Es experimentado, pero lento. Le va a costar’. Pero no. El sistema es como el amor: buscás a tu mujer ideal hasta que la encontrás y no le ves defectos. Lo mismo es con el sistema: hay que encontrar el sistema que te enamore. Que el español Martínez lo pueda poner en práctica en un nivel de Mundial es una satisfacción tremenda.

-Del fútbol argentino en general, ¿qué mirada tenés?

-Todos los clubes tienen proyectos diferentes y tendrán que ser coherentes con lo que tienen. Lo que no me gusta es que muchos chicos se van demasiado jóvenes. Se desarma el fútbol local y se pierde el sentido de pertenencia. Y acá te voy a decir algo que por ahí me genera un quilombo…

-A ver…

-Vinieron al Mundial seis campeones del mundo a pasear invitados por la AFA y creo que los jugadores argentinos no los conocen. Está bien: pasaron muchos años… A lo mejor eran muy chiquitos o no habían nacido. Lo que nosotros tenemos que hacer es mirar el futuro, darle importancia al presente y no olvidar el pasado. Y nosotros olvidamos demasiado al pasado. Que haya estado Batistuta en el vestuario, si es verdad lo que contó, y nadie le haya dado bola, es grave. Ojo: tampoco me parece bien que Batistuta haya ido al vestuario. Yo pido que ellos sepan que cuando representan al país también representan a un montón de gente que hace muchos esfuerzos.

-Pero mirá que estos jugadores le dieron mucho a la Selección. Les faltó un título. Y esa carencia del éxito final se les terminó volviendo en contra. ¿No te parece?

-Me parece que viven en una burbuja que les impide ver muchas cosas. Por ahí soy injusto, pero digo lo que pienso. No estoy en la Argentina, pero pago los impuestos, eh… Yo tengo un sentido de pertenencia. A un Messi que se fue a los doce o trece años no se le puede pedir sentido de pertenencia si solamente viene un par de semanas por año al país, de vacaciones. Hay muchos jugadores que hace demasiado tiempo que viven afuera. Viven en una burbuja muy grande. Cuando bajan del micro y no saludan…

-Messi, aquí en Moscú, antes de Islandia, fue el único que bajó a saludar en el hotel. Después, en San Petersburgo, antes de Nigeria, varios salieron a agradecer a los hinchas que alentaban, pero no eran los referentes.

-Los mejores siempre son los más humildes. Acordate siempre de eso. Yo no digo que se abracen a la gente, que se tiren encima de los hinchas. Es un minuto de tu vida, nada más. No cuesta nada. ¿Vos sabés lo que significa para la gente un saludo? Messi es un tipo común y corriente que juega bien al fútbol. Tampoco es un dios. Y nosotros lo vemos como Dios. También ahí tenemos un problema.

 

Fuente: Clarín