Alivio. Esa es la palabra que define la sensación con la que amaneció la actual conducción de Boca después de las elecciones nacionales que consagraron a Alberto Fernández como el próximo presidente de la Argentina. Lejos de mostrarse golpeado o temeroso rumbo a los comicios que habrá en el club el próximo 8 de diciembre, el oficialismo se siente oxigenado gracias al contundente triunfo de Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires y el pequeño margen de la derrota a nivel país.

«Fue una semana difícil, tanto en lo deportivo como en lo político. Pero dentro de lo negativo de los resultados, hay optimismo», le confía a LA NACION un integrante del núcleo de Christian Gribaudo, hasta hace unas semanas secretario general de Boca, cargo al que renunció para dedicarse a su campaña como candidato a presidente por el oficialismo. Esa misma fuente cercana al hombre que pretende darle continuidad al ciclo de Daniel Angelici amplía: «El clima que se vivió en la Bombonera, donde el público tuvo una actuación ejemplar pese a la eliminación contra River, se puede comparar con la sana aceptación de la derrota del domingo. Y eso habla de una madurez como sociedad que siempre es muy buena.»

El alivio oficialista también pasa por la estrategia de aquí al 8 de diciembre. El hecho de que Horacio Rodríguez Larreta haya ganado en primera vuelta le permite al equipo que lidera Fran Quintana (vicepresidente 1° de la Legislatura, Secretario General del PRO y jefe de campaña de Gribaudo), a enfocarse en la elección boquense. En ese contexto, y si bien en algún momento de los últimos seis meses existió la posibilidad de que Mauricio Macri se involucrara de manera presencial en las elecciones de Boca, esto parecería que está descartado. Podría tener injerencia y sugerir algunos nombres para la lista del oficialismo, eso sí.

Aunque el club todavía no define cuándo se anunciarán las fórmulas, hasta el momento el oficialismo será representado por Christian Gribaudo y Juan Carlos Crespi. De todas maneras, como consecuencia de la buena relación que tiene desde hace años Crespi con Alberto Fernández, es posible que haya algún cambio en esa fórmula.

Había otros nombres en danza (por ejemplo Andrés Ibarra, el vicejefe de Gabinete de Ministros), pero también es cierto que los tiempos se acortan, y que no es nada fácil instalar un candidato. Gribaudo lo sabe más que nadie. Incluso, creen que sería un error que en este momento se produzca una confrontación entre Macri y Angelici en la conformación final de la lista.

Aunque sorprenda, en Brandsen 805 también aguardan al 23 de noviembre. Ese día, River jugará la final de la Copa Libertadores con Flamengo en Chile, y en caso de coronarse bicampeón también puede impactar en los comicios, generarle un efecto más opositor al oficialismo. La era Angelici, que comenzó 6-2 en copas de América, puede culminar 6-5, y eso a los socios también los fastidia.

Parecería que la oposición tiene servida en bandeja una oportunidad única. Como ya ocurrió en 2015, la suma de todos sus candidatos suma más hipotéticos votos que el candidato oficialista. Sin embargo, hasta el momento no hay indicios de que haya unidad.

«En Boca va a haber un cambio de dirigencia no por cómo le fue a Macri, sino porque han demostrado durante 8 años que no saben de fútbol, porque manejaron al club como a un banco y le han cerrado la puerta en la cara a los socios de Boca», disparan desde el equipo de campaña de José Beraldi. Y amplían: «Y el otro candidato (por Jorge Amor Ameal) ya se probó el traje de presidente, y al igual que el actual oficialismo demostró su incapacidad futbolística y de gestión.»

Del lado de Ameal tienen una visión absolutamente diferente. Ante la consulta de LA NACION, destacan: «En Boca estamos logrando la unidad de la oposición. Lo que está dividido es el oficialismo. Quieren simular listas opositoras para que se queden Angelici y sus amigos.»

En relación al impacto del resultado en las elecciones nacionales dentro de la política de Boca, fuentes cercanas a Ameal afirman: «Nosotros fuimos, somos y seremos coherentes: queremos recuperar la identidad xeneize. La política partidaria debe hacerse fuera del club. Boca está por encima de los partidos políticos. Acá el escenario está claro: Angelici y la comisión directiva son el problema. Durante 8 años nos opusimos a que nos roben nuestra identidad. Jorge Amor Ameal se fue con Boca campeón invicto y River en la B. Ocho años después nos robaron hasta la identidad.»

Allegados a José Beraldi agregan: «El análisis político se los dejamos a los otros dos candidatos, que al final de cuentas son quienes creen que la vida política nacional tiene lugar en Boca.»

Lejos del ruido y los flashes que eclipsan los nombres de Gribaudo, Ameal y Beraldi, otros dos actores de la política boquense trabajan en busca de construir un único frente opositor, que unifique fuerzas para enfrentar al oficialismo en las urnas.

Uno de ellos es César Martucci, secretario general del club de la Ribera durante la primera presidencia de Angelici, que planteó hace dos meses realizar unas primarias abiertas en las que los socios elijan al candidato opositor. «Espero que el cambio político en la Argentina no afecte a Boca. Sigo pensando que la política nacional no debe influir para nada en la vida del club», le dijo Martucci a LA NACIÓN. El candidato a presidente por Corazón Boquense está enfocado en lograr la unidad de la oposición. Para ello, se reunió con Jorge Ameal, José Beraldi y Victor Santa María para unificar personería en la oposición.

Santiago Carreras, candidato a vicepresidente de Víctor Santa María, opina en sintonía «Entendemos que tiene que haber un frente opositor y de unidad, y que todo el mundo tiene que darse cuenta de que esa es la única manera de ganarle al oficialismo», le dice a LA NACIÓN. Y opina, casi resignado: «Si alguien cree que puede ganar solo, está equivocado. Si no hay unidad, repetiremos el error de 2015 y ganará el oficialismo. En ese contexto, nos presentaremos como una cuarta alternativa, porque políticamente nos sirve para construir de cara al futuro. Pero sería una lástima y todo dependerá de las ambiciones individuales de cada uno. «Nos acusan de antimacristas y hablan de macristas o no macristas cuando en realidad todos los otros candidatos a presidente que tiene Boca hoy, en algún momento estuvieron durante la presidencia de Macri. Y Boca necesita de todos.»

¿Y qué papel jugará Juan Román Riquelme? El ídolo es seducido por cada uno de los candidatos. El mensaje común es que debe volver al club, en el rol que fuere. Por cuestiones organizativas de su partido homenaje, previsto para el 12 de diciembre, Juan Román dialogó con allegados de todas las fuerzas políticas. Pero, inteligente, lo más probable es que no apoye abiertamente a ninguno. Sí, en cambio, puede enviar señales. Una de ellas es que la oposición se una.

Lo único cierto es que la política nacional inevitablemente está vinculada a Boca desde hace décadas. Y a menos de 50 días de las elecciones, cada uno juega en función de sus intereses. Aunque como manifiesta Carreras, «en la actualidad ningún dirigente puede gobernar solo. Y tendrá que saber moverse con las 14 agrupaciones que tiene el club para lograr consenso.» El final está más abierto que nunca en la Ribera.

 

Fuente: www.lanación.com