El entusiasmo que aglutinó a los “sin tierra” del oficialismo tras las elecciones del 2017, que imaginaban un 2019 auspicioso, se terminó de evaporar con el recrudecimiento de la crisis económica. Y se trasladó a los “sin tierra” del PJ, que se convirtieron en una seria amenaza frente a los intendentes del PRO del Gran Buenos Aires que no se resignan a perder sus distritos.

A última hora del martes, Axel Kicillof visitó Tres de Febrero para apuntalar la candidatura de Juan Debandi, un dirigente del riñón de La Cámpora, la agrupación fundada por Máximo Kirchner, Andrés Larroque y Eduardo de Pedro.

De Pablo Podestá, de buena llegada a los sectores más populares del distrito, con presencia territorial, Debandi quedó después de las primarias con buenas chances de suceder a Diego Valenzuela, uno de los seis intendentes del GBA del PRO que terminó con la hegemonía del PJ en diciembre del 2015. Valenzuela compitió contra cinco listas y sucedió lo que en otros municipios. Fue el más votado, pero perdió por la suma de todo el peronismo: fue 34,5% contra 46,3%.

En Tres de Febrero sobrevuela el mismo fantasma que en otras localidades: el impulso al corte de boleta por parte del intendente que, a pesar de la brecha, considerable, cubre con un manto de incertidumbre el resultado de las elecciones generales. Debandi, como el resto de los “sin tierra” del PJ, cuenta con un activo extra: la popularidad de Mauricio Macri está por el piso. “Mauricio está demonizado”, explica un intendente del PRO. Por eso el apuro y la insistencia con el corte, que los jefes comunales del oficialismo le blanquearon al mismísimo Presidente cara a cara en la reunión que mantuvieron, por separado y a solas, hace algunas semanas.

En Tres de Febrero, el 45% de los desempleados del distritos son jóvenes, según información oficial. “Ahí va a enfocar Juan el esfuerzo”, dicen sus colaboradores. Y empezó a coordinar, por caso, una “red de seguridad” con municipios vecinos como San Martín, Morón, Hurlingham y La Matanza.

Valenzuela mostró en estas semanas señales de que está dispuesto a hacer lo que sea para retener el distrito. El impuesto municipal -«tasa de servicios generales»-, por ejemplo, llega con una foto suya de gestión.

Según fuentes del PJ, y más allá de las recorridas de Kicillof, que está a punto de ser gobernador, es Verónica Magario, la intendenta de La Matanza y candidata a vicegobernadora del Frente de Todos, la encargada de caminar con mayor constancia el Gran Buenos Aires junto a los intendentes peronistas. El ex ministro de Economía K recorre más kilómetros por el interior bonaerense.

El viernes, Magario visitó La Plata junto a Florencia Saintout, la candidata que ganó la interna del Frente de Todos por un estrechísimo margen. El sábado fue a Quilmes junto a Mayra Mendoza, la postulante de La Cámpora que tiene muy altas chances de desplazar a Martiniano Molina de la intendencia. El lunes, Magario fue a Lanús junto a Edgardo Depetri; el martes, Tres de Febrero, y este miércoles tenía previsto desembarcar en Morón con Lucas Ghi.

Los “sin tierra” del Frente de Todos trabajan por separado, cada uno en su distrito, pero coordinados en temas transversales y cuestiones de la agenda nacional. Ahí tallan los intendentes, el PJ bonaerense y la mesa nacional que asesora a Alberto Fernández. Los postulantes ya tuvieron su futo de campaña con el candidato a presidente.

Es que, llamativamente, en el kirchnerismo hicieron causa común y dejaron las internas de lado, al menos por un rato, para tratar de borrar del mapa al macrismo en la mayor cantidad de distritos posibles. Ya habrá tiempo para las disputas internas.

Después de las primarias, buena parte de la dirigencia del PJ del Gran Buenos Aires se reunió en Avellaneda para aglutinar a la tropa, repasar los resultados y definir qué distritos había que apuntalar.

Lanús es un caso especial. El intendente Néstor Grindetti está en estos meses en niveles récord de aprobación de gestión, cerca del 70%, según encuestas que maneja su equipo. Fue el candidato más votado el 11 de agosto. Depetri, del Frente Transversal, ex diputado nacional del Frente Para la Victoria y concejal local, tiene escaso conocimiento en el distrito, pero con la suma del resto de los contendientes en la interna del PJ quedó casi 13 puntos por encima de Juntos por el Cambio. Y quedó, sin esperarlo, con buenas chances de ser intendente.

Depetri está vinculado íntimamente con Darío Díaz Pérez, odontólogo, ex intendente, senador provincial y presidente del PJ local. La mujer de Díaz Pérez, Karina Nazabal, de hecho, está en la lista del Frente de Todos. El antecesor de Grindetti se fue de la municipalidad con una alta impopularidad y una gestión deslucida.

Parte de la campaña del oficialismo está enfocada en ese sentido a asociar a ambos dirigentes. El fuerte del Frente de Todos se concentra en la periferia, en los barrios en los que el municipio pone más énfasis en el corte de boleta. En otro contexto socioeconómico, la reelección de Grindetti, como la de la mayoría de los otros jefes comunales del conurbano, hubiese estado asegurada.

En el caso de Morón, Ghi tiene motivos para entusiasmarse. En el 2017, en las elecciones de medio término, la lista encabezada por Hernán Sabbatella, hermano de Martín Sabbatella, ex intendente y ex titular de la AFSCA, quedó a 16 puntos de la boleta apadrinada por Ramiro Tagliaferro.

En las PASO de agosto, Ghi, que le había traspasado el municipio a Tagliaferro, lo aventajó por 8 puntos.

Al candidato del Frente de Todos incluso no lo asusta el corte de boleta. “No nos viene mal”, dicen en su entorno, porque explican que el electorado, a diferencia de otros distritos, no está fascinado con la gestión local, a pesar de que fue la crisis del programa económico de Macri la que dejó a Tagliaferro en una posición comprometida.

Después de las PASO, Ghi, confiaron en su equipo de campaña, empezó a tener incluso mejor recepción en barrios en los que el PRO tiene mayor penetración, como Haedo, Castelar y Villa Sarmiento. “Se liberaron tras las primarias”, subrayan en el búnker del Frente de Todos.

A diferencia del resto de los candidatos, Ghi, que combina campaña con su trabajo como docente, ya tuvo gestión: lideró el municipio en el interinato entre el 2009 y el 2011, y luego fue electo hasta el 2015.

El sábado, participó de un evento de gestión en Hurlingham junto a Juan Zabaleta, Alberto Descalzo, de Ituzaingó, y Debandi.

En La Plata, el distrito en el que María Eugenia Vidal atiende ocasionalmente, Julio Garro dice que no va a hacer campaña en contra de Macri si no que apunta a restarle a Alberto Fernández los votos de su candidata local, Saintout, diputada provincial ultra K. Acompañó a Cristina Kirchner en los pasos de la ex presidenta por Comodoro Py.

Saintout tuvo una dura disputa con Victoria Tolosa Paz, concejal platense y mujer de Enrique “Pepe” Albistur, el ex secretario de Medios K dueño del departamento de Puerto Madero en el que vive el candidato presidencial del Frente de Todos.

La de La Plata fue una de las más duras primarias del kirchnerismo del conurbano junto, por caso, a la de Quilmes, en la que al final se impuso Mendoza, una de las principales dirigentes camporistas.

Como en Quilmes, el desafío de Saintout es retener todo el voto del PJ. En el caso de La Plata, la gestión de Garro tiene más consideración que la de Molina, que, desesperado, cambió el color de sus afiches por un tono más azulado, como la boleta del Frente de Todos.

Saintout sacó 90 mil votos menos que Garro, pero en la suma, el kirchnerismo quedó a 9 puntos. Garro intenta pescar en esa pecera. La postulante K tiene el desafío de retener todos esos votos. Con un esfuerzo extra: el de la apuntalar la fiscalización, que tuvo en agosto el plus de las múltiples candidaturas primarias.

Es que, entre las primarias y las generales, los oficialismos del Conurbano bonaerense suelen achicar la brecha. La duda es si alcanza.

Pasó en Pilar, en el 2017: Nicolás Ducoté dio vuelta las PASO. El panorama, de todos, se presenta ahora mucho más desalentador para el intendente.

Federico Achaval, un joven con una sobria capacidad financiera, una agresiva campaña publicitaria y una robusta estructura política local, se impuso holgado en las primarias: ganó por 15 puntos y quedó a tiro de revalidar su triunfo este mes.

Pero el candidato del Frente de Todos, que incluyó en su esquema al Frente Renovador, al PJ no K y a los dirigentes residuales de Humberto Zúccaro, el ex intendente, fue más allá: judicializó la campaña. Denunció al intendente en el juzgado federal de Campana por administración fraudulenta por la supuesta “compra de votos”, tras la filtración del audio de una reunión de campaña de Ducoté con decenas de colaboradores.

Hubo un allanamiento en la intendencia. Se llevaron expedientes, una computadora y un teléfono celular, aún sin resultados concretos. “Le dimos todo a la Justicia, aún no encontraron nada. No se hizo nada de lo que se dice. Son bombas mediáticas que se utilizan en la campaña”, contestaron desde la municipalidad ante la consulta de este medio.

“La situación después de las PASO no cambió. La estrategia no se modifica. Los problemas empeoraron por la devaluación. El Frente de Todos se posicionó del lado de la gente. No cambió lo que representa cada uno», subrayaron en el entorno de Achaval, que en las próximas horas debatirá frente a Ducoté y el resto de los candidatos en la Universidad Austral en una discusión que promete ser acalorada.

¿Cómo y hasta dónde puede influir el corte de boleta en Pilar y en el resto de los municipios del Gran Buenos Aires?, es la principal incógnita.

Los colaboradores de Achaval están convencidos de que, por esa práctica, Macri y Vidal “van a perder por más”. La duda es qué pasa con los intendentes. En la periferia de Pilar hay pintadas con la leyenda “Fernández-Ducoté”.

Fuente: www.infobae.com