Los vehículos eléctricos marchan al frente en lo que concierne a las energías alternativas. En lo deportivo la Fórmula E marca el camino y sus responsables lanzaron una nueva categoría llamada Extreme E cuyo eslogan es “la carrera para salvar el planeta”. La flamante divisional estará corriendo en sitios donde nunca antes hubo una carrera de autos. Su debut será en 2021 con una competencia en el Ártico, frente al Glaciar Russell cerca de Kangerlussuaq, en el oeste de Groenlandia.

Se disputará en cinco lugares remotos del planeta a fin de concientizar en el cuidado del medio ambiente. Se usarán SUV (Vehículo Utilitario Deportivo por su sigla en inglés) eléctricos que serán trasladados en un gran buque llamado ST. Helena que hará las veces de boxes. Las carreras se llevarán a cabo en tres días, en un área que no excede los 10 km2. La actividad tendrá un formato de eliminación directa hasta llegar a una final entre los dos mejores corredores.

Los diseñadores de los circuitos tendrán la tarea de seleccionar con mucho cuidado las opciones de la pista para que la carrera sea desafiante y emocionante, sin impactar de forma negativa al medio ambiente. Además, se colocarán obstáculos, como saltos de elevación, sin tener que modificar el entorno.

A su vez los organizadores están desarrollando planes para rastrear y monitorear los niveles de emisiones de los equipos que compitan. Las escuderías que logren los resultados generales más bajos recibirán premios deportivos y financieros. La primera temporada está programada para comenzar a principios de 2021.

Alejandro Agag, el CEO de la Fórmula E y que ahora también está a cargo de la Extreme E, explica que “la nueva categoría tiene un fuerte objetivo deportivo de promover la movilidad eléctrica en la lucha para reducir los niveles de emisiones globales, un problema que ya no podemos ignorar, en especial en Groenlandia por las consecuencias que está sufriendo por el calentamiento global. Los glaciares se derriten cada vez más rápido”.

A propósito, el profesor Peter Wadhams, del Departamento de Matemáticas Aplicadas y Física Teórica (DAMTP) de la Universidad de Cambridge, es una autoridad líder a nivel mundial en el deshielo, ya que ha dirigido 55 expediciones árticas. Durante el reconocimiento inicial de la región que albergará la primera carrera, el docente se reunió con los organizadores de la carrera para asesorarlos.

Wadhams advierte que “el 1 de agosto pasado, que fue uno de mis días en Groenlandia con el equipo de carrera, la capa de hielo perdió 12.500 millones de toneladas, una nueva caída diaria récord. Si se considera lo que este nivel de pérdida diaria hace a nivel global del mar, realmente da mucho miedo”.

“El transporte representa el 30 por ciento del uso de combustibles fósiles, que es la causa principal del calentamiento global, por lo que el principio general de Extreme E de alentar el uso de vehículos eléctricos es muy importante para el futuro de nuestro planeta. Sus carreras en esta área no tendrán un efecto perjudicial para el medio ambiente”, afirma.

“Creo que va a ser la forma más extrema del deporte motor. Va a llevarnos a todos los rincones del mundo. Serán carreras cortas, en estilo Dakar, con autos eléctricos en ubicaciones extremas alrededor del planeta. Su formato de competencia va a tener un ritmo muy rápido y por eliminación, compitiendo por grupos y hasta un mano a mano en el final. Se busca no solo brindar un espectacular entretenimiento con el deporte motor si no que también servirá para generar conciencia sobre el cambio climático”, describe David Coulthard, ex piloto de Fórmula 1, ganador de 13 carreras y subcampeón mundial en 2001. El escocés ahora es comentarista de TV y conforma el staff de la categoría.

“Soñamos en cómo podemos unir todo de una manera interesante y el deporte motor puede ayudar a poner en escena estos problemas con el medio ambiente y algunos de los desafíos que afrontamos”, agrega Gil de Ferran, también integrante del equipo de la Fórmula E y Extreme E. El brasileño fue bicampeón del CART (actual IndyCar) en 2000 y 2001 y hoy es director deportivo de McLaren.

Además de confirmar a Groenlandia, se están observando otros cuatro sitios que ya han sufrido las consecuencias del cambio climático o la interferencia humana, como el Himalaya, el desierto, la selva tropical y una isla del Océano Índico. Los problemas que afectan a estos sitios incluyen la deforestación, el aumento del nivel del mar, el derretimiento del hielo glacial, la desertificación y la contaminación por residuos de plástico.

Respecto de la sede de la primera carrera, Groenlandia, es una región autónoma, pero que pertenece a Dinamarca. Es una isla de 2.166 millones de km2, cuyo 77 por ciento de su superficie está cubierta de hielo. Su Ministro de Industria, Energía e Investigación, Jess Svane, informa que “hoy en día alrededor del 70 por ciento de todo el suministro público de energía proviene de recursos de energía renovable”.

Este inmenso archipiélago, el más grande del mundo y que quiere comprar el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, vivirá un momento histórico en dos años. Por primera vez tendrá una carrera de autos cuya motorización eléctrica impedirá que se contamine.

Desde su primer campeonato en la temporada 2014/2015, la Fórmula E abrió el camino del automovilismo del futuro, ante el indeclinable final de los motores a combustión. La Extreme E sigue su senda permitiendo que el deporte motor llegue a donde nunca antes lo ha podido hacer. Lo más importante es cómo se pueden usar las carreras de autos para concientizar en el cuidado del medio ambiente.

Fuente: www.infobae.com