River y Boca son los únicos dos equipos que siguen en la Copa Libertadores. El millonario eliminó el martes a Cruzeiro, mientras que Boca se deshizo el miércoles de otro equipo brasileño: Athlético Paranaense. En los cuartos de final, los dirigidos por Marcelo Gallardo se medirán con Cerro Porteño, verdugo de San Lorenzo. Boca, por su parte, tendrá que viajar a la altura de Quito para jugarse sus chances con Liga. Si ambos solventan sus compromisos, se revivirá la final del año pasado, pero esta vez en la instancia preliminar: semifinales. El partido de ida en el Monumemtal se jugaría el 24 o el 25 de septiembre, mientras que el de vuelta podría disputarse el 1° o el 2 de octubre en la Bombonera.

Los últimos dos antecedentes del superclásico por la Libertadores están plagados de polémica. En 2015, con el partido revancha por los octavos de final igualado 0-0, los jugadores de River no pudieron jugar el segundo tiempo en la Bombonera por un ataque con gas pimienta de barrabravas xeneizes en la manga durante el entretiempo. El partido se suspendió, River reclamó ante la Conmebol, que descalificó a Boca del torneo continental. River había ganado por 1-0 el encuentro de ida y así avanzó a cuartos. Después de superar a Cruzeiro (en cuartos) y a Guaraní (en semifinales), el conjunto millonario fue campeón tras derrotar en la final a Tigres, de México.

El año pasado, chocaron en la finalísima, un hecho histórico. El primer encuentro entre los dos equipos se disputó en la Bombonera: empataron 2-2. El 24 de noviembre debían jugar el encuentro decisivo en Núñez, pero el ómnibus que trasladaba a los futbolistas de Boca sufrió una agresión por parte de hinchas de River en las inmediaciones del estadio, producto de serias deficiencias en el operativo de seguridad. Los jugadores de Boca Pablo Pérez y Gonzalo Lamardo tuvieron lesiones oculares. El encuentro se postergó para el día siguiente, pero Boca interpuso un reclamo ante la Conmebol y la final fue nuevamente postergada.

Así, la Conmebol resolvió que la final se jugara en el estadio Santiago Bernabéu, de Madrid. Fue el 9 de diciembre del año pasado, y River ganó el trofeo continental luego de vencer 3-1 a Boca con los goles de Lucas Pratto, Juan Fernando Quintero y Gonzalo Martínez. Darío Benedetto anotó el único gol xeneize.

Yendo más atrás en el tiempo, River y Boca ya jugaron una semifinal de Copa Libertadores. Fue en 2004. Boca se impuso como local por 1-0, River triunfó por 2-1 en el Monumental, y el conjunto xeneize prevaleció en los penales, eliminando a su clásico rival en una serie muy recordada porque se disputó sin hinchas visitantes. Luego, Boca terminó cayendo en el match decisivo, por penales, con Once Caldas, de Colombia.

 

Fuente: www.lanación.com