A raíz de la polémica desatada en el vecino departamento de Malargüe, donde los padres de una pequeña con síndrome de Down hicieron pública una denuncia relacionada con el accionar de un cura que le habría negado la posibilidad a la nena de hacer la comunión, desde el Obispado se limitaron a decir que “seguramente todo fue un desentendimiento entre las partes”.

Fue el vocero de la institución, padre José Antonio Álvarez, quien señaló que “el Obispado ha tomado la decisión de no emitir opinión sobre el caso, porque es algo que tiene que resolver esa parroquia”, remarcando luego que “todo se va a solucionar porque no se trató de otra cosa que un desentendimiento de palabras”.

No obstante, el cura agregó que: “Tener síndrome de Down no es un impedimento para hacer la comunión, incluso es algo habitual. En todas las parroquias tenemos catequistas especializadas para chicos con capacidades diferentes, y siempre tenemos casos con niños con síndrome de Down que reciben los sacramentos”.

Álvarez subrayó que es la parroquia a la que concurre la nena quien tiene que encontrar la solución, aunque aclaró que si los padres concurren al Obispado serán atendidos como corresponde.

Es correcto recordar que Raquel Martínez, mamá de la pequeña de 11 años llamada María Fernanda, hizo pública la denuncia en las redes sociales diciendo que un cura de la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Malargüe le dijo que la niña, después de dos años de ir a catecismo, no estaba en condiciones de hacer la comunión.

“Nos ha invadido un dolor enorme y mucha pena por ella, porque yo quisiera que ustedes vieran la ilusión que tenía de hacer su primera comunión, teniendo su vestido blanco, zapatos, souvenir y tarjetitas. Todo preparado para que llegara ese día … habiendo invitado a sus abuelos, tíos, primos y amigos para que compartieran con ella ese día tan esperado”, fue una de las frases más impactantes de la carta publicada por la dolida mamá.