La capital de Ecuador fue el escenario de un tenso enfrentamiento entre la policía y miles de manifestantes que se oponen a una serie de medidas económicas implementadas por el presidente Lenín Moreno. Como resultado, una espesa nube de gases lacrimógenos inundó las angostas calles del centro histórico. El Corresponsal fue testigo directo del caos.

Este miércoles, decenas de miles de indígenas, trabajadores y estudiantes marcharon hasta las cercanías del militarizado palacio presidencial en Quito pero el edificio estaba completamente rodeado y resguardado por fuerzas de seguridad. Sin embargo y, pese a los esfuerzos de la Policía de frenar sus avances, una marea de manifestantes se instaló a solo cuatro cuadras.

El equipo de TN que acompañó a Nelson Castro pudo registrar las escenas de caos, represión y violencia desatadas. Incluso, una bomba de gas lacrimógeno estalló cerca del periodista.

En las angostas calles que caracterizan la parte vieja de la ciudad, hubo por momentos batallas campales entre la Policía y pequeños grupos de manifestantes que respondían a los gases con piedras. En ese contexto, la Cruz Roja Ecuatoriana anunció en un comunicado que dejaba de operar en la zona «por falta de garantías».

Desde el lunes, los manifestantes comenzaron a llegar por miles a Quito siguiendo un llamado de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) para luchar contra la suspensión de los subsidios al combustible, una medida enmarcada en un plan de ajuste vinculado con un crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En paralelo, los principales sindicatos del país convocaron a un paro nacional y se sumaron a las protestas. Con algunas rutas cortadas, sin transporte urbano y con la capital prácticamente tomada y llena de barricadas, el gobierno no pudo retomar las clases, como había prometido, lo que sumó a la sensación de parálisis en una buena parte del país, informó Télam.

En este contexto, el presidente intentó recuperar el control de la capital y volvió hoy a Quito, aunque su gobierno no informó su paradero exacto por razones de seguridad. Moreno había abandonado Quito el lunes a la noche y se había instalado en la ciudad de Guayaquil, el corazón económico del país y tradicional bastión de la centroderecha.

En esa ciudad también se registraron enfrentamientos y una marcha a favor del mandatario que divide las aguas: «O nos hacen respetar o nos hacemos respetar, no hay otra alternativa; aquí no habrá cabida nunca para los que no son civilizados; que no nos busquen porque nos encuentran«, advirtió el ex alcalde Jaime Nebot, uno de los oradores.

En medio de las crecientes protestas, que ya dejaron dos muertos, decenas de heridos y más de 800 detenidos, el gobierno redobló la apuesta y anunció un aumento del pasaje de colectivo urbano, que pasa de 0,25 a 0,35 dólares.
 
 
Fuente: www.tnmundo.com