Un nuevo capítulo del enigmático caso de Emanuela Orlandi, la hija adolescente de un funcionario del Vaticano que desapareció misteriosamente en 1983, se abrió al descubrir decenas de huesos en dos osarios que estaban en un sótano del Cementerio Teutónico de la Santa Sede.

Según el vocero del Vaticano, Alessandro Gisotti, los restos se están analizando en el Pontificio Colegio Teutónico, donde los expertos forenses los encontraron debajo de una losa la semana pasada. Los expertos están trabajando en un área cercana a las tumbas de las princesas Sophie von Hohenlohe y Carlotta Federica de Mecklenburgo, que murieron en el siglo XIX.

«Los restos están siendo analizados y estudiados in situ ya en estas horas por el profesor Giovanni Arcudi y su equipo, ante la presencia del perito designado por la familia Orlandi, de acuerdo con los protocolos reconocidos internacionalmente», indicó el portavoz este sábado.

El genetista recomendado por el entorno de la joven desaparecida, Giorgio Portera, indicó que estaban sorprendidos con la cantidad de huesos encontrados. «No esperábamos tantos. Se descubrieron miles, así que imaginamos que corresponden a docenas de personas», sostuvo ante la prensa.

Federica Orlandi, hermana de la víctima, se mostró cauta ante la noticia. «Son experiencias muy fuertes porque podrían ser los huesos de mi hermana. Pero no queremos pensar en eso hasta que tengamos los resultados«, adelantó.

Tanto los familiares como sus representantes legales habían sido invitados a presenciar la inspección de los osarios, tras haber indicado que estaban convencidos de que la chica se encontraba allí.

«Queremos saber la verdad aún si es como arrojar sal a una herida abierta. No nos vamos a rendir«, declaró Pietro Orlandi, otro de los hermanos de la adolescente desaparecida hace 36 años.

Para la familia Orlandi, los silencios del Vaticano sobre el caso han pesado a lo largo de tantas décadas, más allá de la política de transparencia adoptada en los últimos años por el Papa Francisco.

En octubre de 2018, otro descubrimiento de restos humanos durante obras en el jardín de la nunciatura(embajada) en Italia generó todo tipo de suposiciones. Los exámenes científicos concluyeron que los huesos eran muy viejos y que no eran de Emanuela.

Entre las iniciativas tomadas en más de 30 años para desentrañar el misterio, la Justicia italiana autorizó abrir en 2012 la tumba de Enrico de Pedis, jefe de la banda de Magliana, que aterrorizó a Roma entre 1970 y 1980. Sin embargo, solo contenía el cuerpo del hombre.

La desaparición de Emanuela multiplicó las teorías conspirativas. Algunas señalaban de presiones de la mafia a los responsables de las finanzas de la Santa Sede, mientras que otras apuntaron que la adolescente fue secuestrada para pedir la liberación de Mehmet Ali Agca, el ciudadano turco que intentó asesinar al Papa Juan Pablo II en 1981.

 

Fuente: www.tnmundo