Lo que empezó con la decisión del presidente de Perú, Martín Vizcarra, de disolver al Congreso y llamar a elecciones parlamentarias anticipadas, derivó en una encrucijada política. Es que tras conocerse la medida del mandatario, los legisladores opositores votaron su destitución por «incapacidad moral» y nombraron como presidenta interina a la vice, Mercedes Aráoz.

El Congreso peruano suspendió de sus funciones durante 12 meses al mandatario. La decisión fue tomada con 87 votos de los legisladores presentes en el debate, en su mayoría del partido fujimorista Fuerza Popular, su aliado el Partido Aprista, y representantes de derecha y extrema derecha.

El legislador del partido Aprista del expresidente Alan García, Jorge del Castillo, afirmó que «este es un golpe de Estado, es un daño enorme que le hace Vizcarra al Perú». «La gente que ha complotado para cerrar el Congreso será la primera que le quite el cuerpo (a Vizcarra) cuando tenga que afrontar un juicio penal por el delito de haber hecho esto», agregó.

Así, invocó a sus colegas legisladores a «quedarse en el recinto» y pidió a las Fuerzas Armadas «que no se preste en absoluto a este divorcio». «El pueblo nos puso aquí y solo él nos puede sacar con los votos», expresó el parlamentario.

Mientras tanto, en las calles la situación se tornó violenta. Hubo manifestaciones tanto a favor como en contra de la decisión del presidente, que terminó en enfrentamientos con la policía. Las primeras marchas se concentraron en la céntrica Plaza San Martín, en el casco histórico de Lima, y se desplazaron hacia el Palacio Legislativo. Las banderas nacionales con los colores rojo y blanco y carteles que reclamaban el «cierre del Congreso».

En tanto, la policía montada y camiones antimotines intentaban impedir el acceso de cientos de manifestantes al Parlamento, que llegaban lanzando el lema «Sí se pudo».

Por su parte, en la andina ciudad de Arequipa, a 1030 kilómetros al sur de Lima, diversos grupos políticos, agricultores y pobladores marcharon por el centro de la urbe para celebrar el cierre del Parlamento con carteles que reclamaban que el Legislativo «no nos representa».

Martín Vizcarra tomó la decisión después de que el Congreso lo desafiara y eligiera a un nuevo miembro del Tribunal Constitucional (TC) sin discutir la cuestión de confianza presentada por el Ejecutivo para intentar detener ese proceso.

El legislador Juan Sheput declaró a RPP Noticias que «indiscutiblemente el presidente y todos sus ministros han incurrido en una gravísima infracción constitucional«, al haber anunciado la disolución del Parlamento. «A pesar de otorgarle la confianza, ha insistido en sus caprichos», sostuvo Sheput.

 

Fuente: www.tnmundo.com