La revisión de metas fiscales y monetarias por parte del FMI tendrá lugar a partir de hoy en Washington, pero además a partir del 14 de octubre se avanzará sobre los números que dejó el tercer trimestre, es decir la consecuencia de la crisis financieras post PASO. Este cronograma fue definido durante el encuentro que mantuvo ayer en Nueva York el equipo económico con el número uno interino del organismo, David Lipton, y es el paso imprescindible para avanzar con los futuros desembolsos pendientes, incluyendo el de USD 5.400 millones que ya se debería haber girado, al menos de acuerdo al programa vigente.

Además, desde el Ministerio de Hacienda aseguraron que el contacto con el FMI es “continuo y fluido”. La “bajada de línea” del organismo no se aleja mucho de lo que siempre pregonó el FMI: la clave en esta etapa es mantener a toda costa el equilibrio fiscal.

La situación de las cuentas públicas entró en una zona de alto riesgo luego de las PASO. No sólo por la recaída de la actividad económica, sino especialmente por las medidas adoptadas por el Gobierno de Mauricio Macri para “llevar alivio a la mesa de los argentinos”, como a él mismo le gusta destacar.

Desde Hacienda remarcaron que el superávit fiscal primario (es decir antes del pago de los intereses de la deuda) acumulado en los primeros ocho meses del año llegó a $48.000 millones y también se sobrecumplirá la meta de septiembre. Sin embargo, para adelante hay dudas concretas de que realmente la Argentina pueda terminar el año con “déficit cero”. Consultoras privadas como Ecolatina estimaron, por ejemplo, que el déficit primario se ubicaría finalmente en 0,7% del PBI en 2019.

Relación con el Frente de Todos

Con el inicio de la revisión a menos de dos semanas de las elecciones prácticamente se cierra el ciclo de este gobierno con el FMI y luego los técnicos del organismo y también sus autoridades seguirán charlando con quien resulte presidente electo el 27 de octubre. Si es Alberto Fernández, automáticamente seguirán con él y su equipo las conversaciones. El encuentro del candidato de Frente de Todos con los funcionarios del organismo apenas tres semanas después de las PASO no tuvo los mejores resultados. El candidato kirchnerista criticó duramente al organismo por haberle prestado tanto dinero a la Argentina y los pobres resultados del programa económico en marcha.

Pero luego de las elecciones se abre una nueva etapa y la idea es llegar a ese momento con las metas revisadas al menos hasta septiembre. Se trata de un paso formal pero imprescindible para los futuros desembolsos que efectúe el organismo.

Se descuenta que en caso de ganarAlberto Fernández buscará recibir los USD 5.400 millones que todavía están pendientes y que deberían haberse desembolsado a mediados de septiembre. Pero desde el FMI consideran que es indispensable un compromiso de mantener las cuentas públicas bajo control. Es, de acuerdo a la mirada de los técnicos, lo único que permitiría a la Argentina recuperar lentamente la confianza de los mercados y avanzar en un canje ordenado de la deuda pública. Además de esos fondos, el acuerdo que está vigente también proyecta desembolsos más chicos de USD 1.000 millones por trimestre hasta mediados de 2021.

El Gobierno envió a mediados de mes al Congreso un proyecto de Presupuesto 2020 que incluye un superávit primario de 1%, en línea con lo pactado con el organismo. Hoy se considera casi imposible, aunque en los planes de Alberto Fernández figura la posibilidad de aumentar la recaudación a través de mayor presión sobre el campo vía retenciones y un aumento de la alícuota de Bienes Personales. No está claro si alcanzaría para conseguir ese objetivo fiscal, ya que al mismo tiempo habrá presiones sobre el gasto para tratar de incentivar el consumo.

Las últimas medidas de Mauricio Macri como la eliminación del IVA para alimentos de la canasta básica sería revisada por el impacto fiscal que tiene, en particular sobre las provincias.

Por otra parte, Alberto Fernández también adelantó su idea de revisar el acuerdo del Fondo y cambiarlo radicalmente. Lo primero que podría buscar es una extensión de los plazos de devolución, ya que a partir de 2022 hay que empezar a devolver a razón de USD 22.000 millones anuales. En esa instancia, el organismo negociaría no sólo reformas estructurales, sino además que el compromiso de superávit en las cuentas públicas sea inamovible.

fuente: www.infobae.com