A Edwar Vaz Fascioli (45) lo mataron hace un año en la puerta de su casa en Maldonado (Uruguay). La trama del crimen es compleja e incluye una demanda millonaria por una separación, la venta de una «mansión swinger» en Punta del Este y la planificación del homicidio entre varias personas. Del caso se supo todo menos lo más importante: quiénes ejecutaron al profesor de inglés.

«Tu hija está grave, tenés que venir», fue lo que oyó Edwar antes de salir a la puerta del edificio ubicado en Lavalleja y Joaquín de Viana, el 9 de julio del año pasado a la noche. Le dijeron que la chica había sufrido un accidente y estaba internada. El profesor de inglés fue a buscar el auto al garaje y cuando estaba por abrir el portón, le dispararon en la cabeza. Hubo un segundo tiro que tenía como objetivo a Malvina, la novia de Edwar que salió atrás de él, pero la bala pegó en una pared. Los dos sicarios corrieron hacia un VW Gol que los esperaba en marcha unos metros más adelante y escaparon. Nunca más se los volvió a ver, salvo al conductor del auto.

Para la Justicia uruguaya se trató de un crimen por encargo del que participaron al menos cinco personas. La acusada de ser el cerebro detrás del homicidio de Vaz fue su ex pareja Lulukhy Moraes Mele (39, alias «Lulú»).Edwar la había demandado por presunto fraude en la división de bienes.

«Lulú» es hija de José Aníbal Marcos y de su ex mujer Rosa, integrantes de la comunidad gitana. Marcos, muy conocido por los vecinos de Punta del Este, se dedica a la compra venta y alquiler de autos usados. Pero Moraes lleva años distanciada de él. «Se quejaba de que no le daba lo que le tocaba por ser su hija», dijo una fuente del caso a Clarín. Así y todo, «Lulú» no se olvidó de sus orígenes. Cuando se presentaba, decía ser la «hija de un príncipe gitano».

«Gypsy Queen» (en español «Reina Gitana») era el nombre de fantasía de la «mansión del sexo», como le dicen en Uruguay. Cuenta la historia, que Clarín sacó a la luz hace un año, que la propiedad fue un regalo del ex jefe de Gabinete de ministros del Gobierno de Menem, Jorge Alberto Rodríguez.

“Él estaba en ese momento, sí, porque era novio de Leti, como fue por nueve años. Él es el padrino de mis hijos… Es verdad, estaba, pero no puso todo él como se dice. Fuimos los tres”, reconoció Lulukhy en una entrevista a la periodista Fernanda Kosak para el diario uruguayo El Observador.

Para 2003, cuando Rodríguez conoció a Leticia, Edwar y Moraes ya estaban casados, tenían dos hijos y vivían en Montevideo. Se conocieron en 1997, cuando él tenía 24 y ella 17. Él daba clases de inglés y ella se las arreglaba para brindar apoyo escolar en matemática. Así fue como en esos años «Lulú» conoció a Leticia, que entonces tenía 14.

Un año después llegaría la propuesta del ex funcionario. Así arrancó la leyenda sobre «Gypsy Queen», donde según cuentan los vecinos del Este, se organizaban «fiestas swinger» que tenían a las dos amigas como anfitrionas. Según detallan allegados a Edwar, algunas veces tuvo que trabajar en la barra de tragos. 

El profesor y la «Reina Gitana» se separaron en 2012 pero concretaron el divorcio en 2016, cuando él dejó la mansión. El conflicto estalló después, cuando las dos amigas vendieron la casona y usaron el dinero para comprar otras propiedades.

Edwar denunció a su ex esposa por maniobras fraudulentas para ocultar bienes gananciales y la demandó por un millón y medio de dólares. “Él veía que estaba en riesgo el futuro de sus hijos”, dijo el abogado Martín Etcheverry a Clarín y agregó que Vaz había sido obligado a firmar papeles en los que varios vehículos y propiedades del matrimonio pasaban a nombre de Leticia. Lo habrían amenazado con quitarle la custodia de sus hijos si no aceptaba.

Así, en 2013, cuando la relación ya estaba rota, las amigas le vendieron la mansión al empresario brasileño Ronosalto Pereira Neves y la Miss Brasil 1997, Nayla Micherif (43), por 1.250.000 dólares.

Lulukhy y su amiga estuvieron detenidas 9 meses y ahora están bajo prisión domiciliaria, con tobillera electrónica y guardia policial las 24 horas. A la ex esposa de Vaz la acusan de planificar el crimen. A su amiga, de coordinar los movimientos con los sicarios y comprar los celulares que se usaron para la organización.

El caso también tiene procesados y con arresto domiciliario al karateca Carlos Mauro Machado, ex novio de Moraes acusado de colaborar en el plan criminal; Franco Silvera, ex jardinero de «Gypsy Queen», que habría contactado a los sicarios y los llevó desde la Parada 41 de La Mansa hasta la casa de la víctima la noche del crimen; y Matías Guarteche, el joven que habría buscado a los asesinos en una villa de Montevideo y los llevó hasta Maldonado en un auto prestado.

Pero a un año del asesinato que conmovió a las dos orillas del Río de la Plata, nada se sabe de los autores materiales. Se barajaron varias hipótesis, como que estaban escondidos en un asentamiento de la capital uruguaya o que habían salido del país. Nunca los encontraron.

«El 28 de junio la Fiscalía tenía que presentar la acusación y comenzar el juicio. Pero pidieron una prórroga de dos meses», dijo a Clarín el abogado Etcheverry. Creen que puede haber novedades sobre los asesinos.

Moraes niega haber planificado el crimen de Vaz y, según su versión, en el traslado a una de las últimas audiencias se enteró que su ex novio planificó el crimen.

“Mauro y Guarteche empezaron a amenazar a Silvera porque habló, ahí me di cuenta de que realmente había sido él (Machado) quien lo mandó matar (a Vaz) y le empecé a gritar y a decir de todo”, dijo a El Observador. La mujer denunció que luego de ese episodio fue amenazada por Machado. “Vos sos la próxima… y tu hija y tu nietita”, le habría dicho el karateca.

En cuanto a la mansión, ya no es más swinger ni «Gypsy Queen». Sus dueños brasileños le cambiaron el nombre a «Flor de Liz». También hicieron modificaciones en la fachada para poder venderla, sin que se la asocie a las crónicas policiales.

 

Fuente: www.clarín.com