La semana pasada la Subdelegación de Aguas del Río Atuel hizo una inspección en la zona conocida como “Garganta del Diablo”, ubicada aguas abajo del Dique El Nihuil.

Sucede que vecinos del lugar habían denunciado ante las autoridades que se estaban volcando efluentes cloacales al río provenientes de los barrios San José y Agua y Energía, y también del hotel, que son los únicos lugares que tienen sistema de cloacas en ese distrito sanrafaelino.

Desde Irrigación indicaron que los inspectores se hicieron presentes en el lugar y que luego de tomar muestras comprobaron que la queja era totalmente cierta.

La problemática tuvo origen en la rotura de las bombas de impulsión, cuyo trabajo es llevar esos efluentes al lugar de tratamiento. Al no funcionar dichos equipos, Irrigación asegura que los líquidos fueron a parar directamente al cauce.

Luego de la inspección pusieron contra las cuerdas al municipio sanrafaelino, teniendo en cuenta que es la comuna quien se tiene que hacer cargo del mantenimiento de esas bombas. En tal sentido, todo indicaría que la municipalidad deberá afrontar una multa.

No obstante, el delegado del distrito, Marcelo Reynoso, aclaró que desde el minuto cero, apenas se rompió la bomba impulsora, tomaron medidas en el asunto habilitando una pileta de decantación que funciona como una trampa de sólidos. Agregando después que todos los días se está trabajando con tres camiones atmosféricos, dos contratados y uno del municipio.

El funcionario dijo además que la bomba ya no tiene arreglo y que comprarla tiene un costo de 400 mil pesos aproximadamente.

Dijo estar sorprendido por la actitud de Irrigación porque apenas sucedió este episodio se hicieron dos actas que fueron contestadas inmediatamente y tanto él como sus obreros no dejaron pasar un instante en busca de darle una solución al tema.

Silvio Barroso