En el segundo día de juicio por el caso Genaro Fortunato, declaró el cuidacoches, hombre clave en la causa que tiene sentada en el banquillo de los acusados a Julieta Silva. Incluso es correcto recordar que, a las pocas horas del hecho, la joven comerciante cargaba una imputación gravísima que tuvo sustento en el relato del sujeto en cuestión.

De arranque señaló que la pareja salió discutiendo del bar y se fueron en dirección a donde estaba el auto, añadiendo que desde un inicio la que se sentó en el asiento del conductor fue la chica y que el joven se puso enfrente de esa puerta. Luego relató que Silva hace marcha atrás y que se colgó de la ventanilla.

“El auto sale con dirección a las Vírgenes y el muchacho agarrado de la ventana que estaba abierta. Así recorrió como 15 metros hasta que se cayó sobre el asfalto”, aseguró el testigo. Vale tener en cuenta que antes había dicho que el cuerpo había quedado tendido enfrente de donde estaba estacionado el coche.

Añade que la mujer sale a toda velocidad y que a los 150 metros hace una “U” y regresa. “Venía como a 100, pero yo no entiendo muy bien de velocidades”, dijo de manera extraña.

A continuación, arrojó un detalle que no es menor. Apuntó que le hizo señas a Julieta para que se frenara luego de que había atropellado a Genaro, reconoció que nunca le hizo señas antes de que lo arrollara.

Otra de las grandes contradicciones del “trapito” es que en su momento había asegurado que luego de la tragedia, además de él y Julieta aparecieron otras dos chicas, pero a los jueces les dijo que en realidad había más personas allí. Era un auto blanco “con chicos y chicas que después se fueron”.

Antes había dicho que a Genaro lo conocía, que era una persona a la que veía seguido en el bar Mona, y ahora expresó con fuerza que nunca lo había visto, que en realidad se “lo había confundido con otro pibe”.

Cuando se lo consultó sobre la caída de Genaro y en relación a eso si lo había ayudado a reincorporarse, respondió que no lo ayudó “porque pensé que se iba a levantar solo”.

Algo que despertó curiosidad es que, después del hecho, se mostró interesado y preocupado, inclusive llegó a sacarle las llaves a Silva. No obstante, a los minutos decidió irse del lugar. En ese punto, hay que remarcar que la Policía lo tuvo que ir a buscar para que diera testimonio a la ruta 143 a metros del Chañaral. A pesar de que fue el único y principal testigo, llama la atención que no se quedara en el sitio del hecho.