Fue una escena, una ráfaga. Una imagen fuera de contexto. Una jugada del Barcelona de antes, de ese fresco, del que fluía y trituraba a sus rivales. Lejos está de aquellos rendimientos. Pero la jerarquía individual se mantiene vigente, aunque en dosis más pequeñas.

Justo a tiempo se encendió Lionel Messi. Fue puntual su arranque con gambeta en velocidad en la porción de cancha que más le gusta, de derecha al centro, para quedar de frente al arco y tocar en el momento preciso. Lo invitó a Luis Suárez a hacer lo que más sabe. El uruguayo completó la obra y Barcelona le ganó 2-1 al Inter.

El equipo no aparece, pero todavía quedan sociedades que pueden disimularlo.

Ni siquiera habían llegado a acomodarse en la cancha cuando Lautaro Martínez se llevó a la carga a Clement Lenglet y definió con un soberbio zurdazo cruzado para gritar el 1-0. Como un calco del Superclásico copero entre Boca y River, un gol tempranero alteró los planes y cambió el escenario.

Aunque a contramano de lo que hubieran marcado los prejuicios, Inter no se tiró atrás a cuidar la ventaja prematura. Y tampoco Barcelona lo llevó contra las cuerdas para revertir el resultado.

Ya no son lo que eran. Al menos la imagen que ambos están dando en este arranque de temporada se parece poco a la de otros tiempos. Para los italianos se evidencia en una mejora: en un conjunto ordenado y ofensivo diseñado por Antonio Conte que lleva un andar perfecto en el Calcio con 6 triunfos en 6 partidos, con 13 goles a favor y apenas 2 en contra.

Enfrente, al Barcelona le cuesta despertar. El ruido de un mercado de pases dominado por la frustrada contratación de Neymar derivó en un comienzo atípico, con Messi penando por sus lesiones y con el resto de sus estrellas apagadas. Sólo Ter Stegen mantiene su nivel excepcional y lo volvió a demostrar con una atajada a puro reflejo a un cabezazo a quemarropa de Lautaro.

No es casualidad que el nombre que más sonó en las últimas semanas haya sido el de Ansu Fati, un juvenil que no aparecía en los planes previos del Barcelona. Griezmann hasta ahora aporta menos de lo esperado, Frenkie de Jong queda muy lejos del arco rival y Suárez juega con bronca porque la pelota le llega poco. Esa rabia que a veces se traduce en un partido apático en este caso se expresó en dos definiciones contundentes: una tijera impresionante para reanimar al equipo en el arranque del segundo tiempo y un control impecable para servirse el mano a mano tras una jugada de Messi.

¿Y Messi? Al ritmo del equipo, su regreso a la titularidad tras la molestia en el aductor izquierdo fue menor a mayor. De arranque cayó en las redes del Inter, que se contraía en defensa y se desplegaba en ataque. El argentino se movió en el centro del ataque blaugrana y repitió una de sus jugadas predilectas: ponerse de costado al arco rival e ir buscando el ataque de un compañero por izquierda para abrir a la defensa rival. Un detalle: no está su socio ideal, Jordi Alba.   

Los italianos no pudieron repetir en el complemento el juego audaz que habían mostrado en la primera parte. Y a Valverde el ingreso del chileno Arturo Vidal lo reactivó, le dio energía. El primer golazo de Suárez terminó de empujarlo a ir en busca de los tres puntos.

Sin claridad, es cierto. Sin aquella marca distintiva de sus mejores equipos recientes. Ya no se ve una larga seguidilla de pases para encontrar un hueco y lastimar al rival. Pero Messi se despertó justo a tiempo, apiló rivales, habilitó a Suárez y juntos se abrazaron a tres puntos que pueden ser vitales para un primer paso firme en la Champions.

El resto de los partidos de la jornada

Por el mismo Grupo F de Barcelona e Inter, el Borussia Dortmund dio el golpe y ganó como visitante 2-0 ante Slavia Praga. De esta manera, los alemanes y los españoles lideran la zona con 4 puntos; italianos y checos quedaron con 1 unidad cada uno.

El partido más atractivo del miércoles fue el que jugaron en Inglaterra Liverpool y Salzburgo. Los ingleses ganaron 4-3 pero pasaron de la fiesta del 3-0 en la primera media hora al empate del austríacos en el complemento. Mohamed Salah le dio el triunfo definitivo a los Reds que alcanzan la línea del Salzburgo, con 3 puntos. El líder del Grupo E es Napoli que empató 0-0 con Genk en Bélgica y llegó a 4 unidades.

Por el Grupo G, Zenit le ganó 3-1 a Benfica y se mantiene en la cima con 4 unidades junto al Lyon que derrotó como visitante 2-0 a Leipzig.

En el Grupo H el Ajax, con Nicolás Tagliafico de titular, sigue su andar perfecto y volvió a ganar: fue 3-0 al Valencia. Así los holandeses estiran diferencia y son líderes con 6 puntos, 3 más que los españoles y Chelsea que le ganó en Francia 2-1 a Lille.

 

Fuente: www.clarín.com