En la principal jornada de su gira asiática de 27 mil kilómetros que lo llevó a Tailandia y Japón, el papa Francisco dijo en Hiroshima que “el uso de la energía atómica con fines de guerra es hoy más que nunca un crimen, no solo contra el hombre y su dignidad sino contra toda posibilidad de futuro en nuestra casa común.

Francisco habló en el parque Memorial de la Paz, ubicado en el lugar donde el 6 de noviembre de 1945 la primera bomba atómica, que hizo entrar al mundo en la era nuclear, explotó a 600 metros de altura lanzada por un bombardero norteamericano, el Enola Gay.

Ante el cenotafio de piedra que recuerda las 200 mil víctimas de la explosión y las radiaciones nucleares,construido en el punto exacto donde cayo la bomba, Jorge Bergoglio destaó que “también la posesión de armas nucleares es inmoral” y que “seremos juzgados por esto”.

El Papa dedico la jornada de hoy a visitar las dos ciudades asoladas por las bombas atómicas. Comenzó por Nagasaki, destruida el 9 de agosto de 1945, tres días despues del infierno de Hisohima, porque Nagasaki es el más importante lugar histórico del apostolado misionero católico en tierra nipónica.

También en esta ciudad, en la que murieron casi veinte mil fieles católicos, hubo unas 200 mil víctimas. La mayor parte murió después de la explosión, por las radiaciones nucleares y otros efectos cuyos efectos mortiferos se prolongan hasta hoy sobre los sobrevivientes.

En Hiroshima, adonde llegó por la tarde tras su visita a Nagasaki que incluyó una misa en un estadio de beisbol ante miles de personas, el Papa clamó en su mensaje de paz: “En nombre de todas las víctimas de los bombardeos y experimientos atómicos y de todos los conflictos, elevemos conjuntamente un grito: nunca más la guerra, nunca más el rugido de las armas, nunca mas tanto sufrimiento”.

“De un resplandor de relámpago y fuego no ha quedado másque sombra y silencio”. Francisco describió ante los 1.300 invitados, que incluían 20 sobrevivientes, funcionarios del gobierno japonés y otras personalidades, el estallido de “little boy”, la bomba al uranio arrojada poco despuès de las ocho de la mañana, cuando miles de escolares cruzaban por el lugar para ir a las escuelas.

“Little boy” era una bomba al uranio, mientras que “Fat boy”, al plutonio, fue lanzada tres días después sobre Nagasaki para obligar a los japoneses a rendirse. Así lo hicieron dias después por decisión del emperador Hiroito, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial.

“Fue una hora tremenda que marcó para siempre no solo la historia de este país sino el rostro de la humanidad”, dijo. Y lanzó: “En apenas un instante todo fue devorado por un agujero negro de destrucción y muerte”.

El Papa dijo que se inclinaba «ante la fuerte dignidad de aquellos que, habiendo sobrevivido a esos primeros momento, han soportado en sus cuerpos durante muchos años los sufrimientos más agudos”. Y saludó uno a uno a los veinte sobrevivientes que siguieron su discurso en el Memorial de la Paz de Hiroshima.

Francisco hablo en el parque con la cùpula iluminada del único edificio en pie. Denunció “el uso espasmódico y continuo recurso a las armas, como si estas pudieran garantizar un futuro de paz.

En su mensaje al pueblo de Nagasaki, por la mañana, el pontífice había acusado a las naciones que crean un clima de odio para justificar sus programas nucleares. “¿Cómo podemos hablar de paz mientras contriuimos nuevas y formidables de guerra? ¿Cómo podemos proponer la paz si frecuentamos la intimidación bélica nuclear como recurso legítimo para resolver los conflictos”.

En Nagasaki el Papa dijo horas antes “un mundo sin armas nucleares es posible y necesario”.

Los países que poseen armas nucleares son nueve: Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia, India, Paquistán y Corea del Norte.

En los últimos años se ha acelerado la modernización de los armas atómicas a un nivel que los científicos califican de “espantoso”. Misiles hipersónicos capaces de volar a diez veces la velocidad del sonido, motores nucleares de los misiles que transportan las bombas y son capaces de permanecer en vuelo por un tiempo muy prolongado, son algunos de los secretos que se han ido conociendo en el desarrollo de estas armas, acelerando el peligro de que hasta por error puedan ser utilizadas causando la extinción de la humanidad.

El Papa denunció que para conseguir la paz “es necesario renunciar al fortalecimiento de un clima de miedo, desconfianza y hostilidad impulsado por las doctrinas nucleares”.

 

Fuente: www.clarín.com