MADRID.- Cuando apenas cumple su primera semana como presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez produce una fuerte señal al resto de Europa al decidir acoger al barco “Aquarius”, con 629 migrantes a bordo y que permanecía en aguas del Mediterráneo, sin que nadie le abriera puerto.

Italia, primero, y luego la isla de Malta, negaron darle acogida. “Nosotros no seremos el puerto de Europa para la inmigración ilegal”, había determinado el flamante gobierno populista italiano, que lidera Giuseppe Conte.

El barco se encontraba a sólo horas de agotar su provisión de alimentos y comenzaban ya a registrarse situaciones de tensión e incertidumbre entre su tripulación y pasaje, según trascendió.

El gesto de Sánchez es una poderosa señal para Europa y una toma de posición ante la intransigencia de Italia, gobernada desde la semana pasada por populistas, y de Malta. “Estamos al borde de una catástrofe humanitaria”, dijo Sánchez, al anunciar la medida.

“Es nuestra obligación ayudar a evitar una catástrofe humanitaria y ofrecer ‘un puerto seguro’ a estas personas”, indicó el comunicado del gobierno, que indicó el puerto de Valencia parta la llegada del barco.

El texto añadió que la decisión se adoptó “en cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de crisis humanitarias”.

Fletado por la ONG “SOS Méditerranée, el “Aquarius” rescató el sábado a 629 migrantes, entre ellos siete mujeres embarazadas, 11 niños pequeños y 123 menores solos, pero se mantiene en espera en el mar frente a Italia y Malta que se niegan a darles acceso a algún puerto.

Fue entonces en que terció Sánchez con un gesto que, además de producir alivio en la crisis inmediata, abre un posible foco de tensión con Italia y con Malta.

 

Fuente: La Nación