Así lo dijo Agustina Ramón Michel, abogada, profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo e investigadora adjunta del Centro de Estudios de Estado y Sociedad.

-¿Qué es lo que más rescatás de la lucha por la legalización?

-Que no hubo un grupo pequeño planteándola sino que hubo muchos colectivos de miles de mujeres pidiéndolo. Todo el proceso fue masivo. Y que el reclamo está enmarcado en reflexiones feministas. Se usan argumentos como los de la decisión sobre los cuerpos, del goce, de la sexualidad. Todas esas palabras se han puesto sobre la mesa. No es sólo un argumento de salud pública.

-La participación de las jóvenes es prácticamente masiva ¿Por qué creés que están tan involucradas?

-Es una de las grandes novedades de todo este proceso. Creo que con el NiUnaMenos hubo una apertura a la participación masiva de las mujeres, porque no pedía credenciales feministas. Estar en contra de los asesinatos de mujeres y trans unió a las mujeres, las acercó a otras luchas, otros reclamos. Estas jóvenes se están corriendo de muchos mandatos y tienen muy a mano el feminismo.

-¿Qué país seremos si se aprueba el aborto legal?

-Si sale vamos a ser una mejor comunidad. Vamos a tener un país que no obliga a la maternidad sino que será deseada. Eso es enorme. Estamos terminando con el linaje de normas. Es larga la trayectoria en la que venimos pidiendo nuestra libertad de decidir. Este reclamo viene anclado en discursos y luchas históricas.

¿Es bueno el proyecto de Ley que votarán los Diputados?

-Va a ser un hito si sale. Seguramente será una ley modelo para toda América Latina. Se asemeja a las leyes de los países europeos. Tiene menos requisitos obstructivos, garantiza la práctica en todos los servicios tanto del sistema público como las obras sociales y prepagas. Las consejerías no son obligatorias. Y si una chica va sola, el consentimiento es el de ella. Se activará un mecanismo institucional para acompañar.

-¿Hubo un cambio cultural en estos cuatro meses de debate?

-Sí, enorme, y es muy emocionante. Se puso en marcha algo que es imparable. Muchas personas se han puesto a estudiar, leer, preguntar, dialogar. Muchos han cambiado su opinión. No hay marcha atrás.

-¿Hay un proceso de legitimación social del aborto?

-Sí, una legitimación que hoy nos lleva a la legalización. Diez años atrás los protocolos se llamaban de “atención de abortos no punibles”. Desde 2015 son los protocolos de “interrupción legal del embarazo”. Quiero decir que el proceso de legalización empezó hace unos años ya. La penalización fracasó.

-El aborto legal es un viejo reclamo de los movimientos de mujeres en Argentina.

– Y cada vez tenemos más fuerza. La potencia de las movilizaciones de Argentina es alabada en todo el mundo. La ola feminista ha salido de los grupos más cerrados, de las universidades, y se ha masificado. Nuestro país es visto como la vanguardia. El NiUnaMenos es un caso paradigmático en el mundo.

 

 

Fuente: Clarín