La ex policía que simuló el secuestro de su hijo para sacarle plata a su ex pareja, tenía que portarse bien, ya que el año pasado la Primera Cámara del Crimen ordenó que, por el robo a Cambio Santiago, podía permanecer en libertad siempre y cuando no cometiera delito.

Gabriela Rodríguez, que en los últimos años no deja de ser noticia, arriesga ir a la cárcel, luego de los hechos que son de público conocimiento.

La mujer, después de que la Fiscalía Federal de San Rafael determinó que su denuncia sobre el secuestro de su hijo era toda una farsa, deberá responder por el delito de “extorsión” a la Justicia Provincial. Es que el fiscal Federico Baquioni llegó a la conclusión de que la ex policía había montado toda una escena, al simular el secuestro de su nene de 8 años, para sacarle plata a su ex pareja (papá del niño).

El futuro cercano de Rodríguez no es sencillo, ya que, según le ordenó la Justicia el año pasado, tenía que portarse bien si quería seguir disfrutando de la libertad.

Sucede que, en marzo de 2016, mediante la modalidad de juicio abreviado, fue condenada a 3 años de prisión en suspenso por el robo a Cambio Santiago, hecho ocurrido en agosto de 2012. Traducido, significaba que podía permanecer en libertad con la condición de fijar domicilio, concurrir a firmar todos los meses al Patronato de Liberados y no cometer delitos.

Pasaron apenas 15 meses de la promesa que le hizo a la Primera Cámara del Crimen de “portarse bien” y volvió a descarrilarse. Pero en este caso, utilizando a su propio hijo para llevar adelante la acción. Antes, en otras causas, había utilizado a “amigos” y “amigovios” para hacer de las suyas.

Hay mucha expectativa por lo que pueda llegar a decidir la Justicia con este nuevo caso, que generó verdadera paranoia en la ciudadanía.

Independientemente de lo que ocurra con su futuro inmediato respecto de la decisión de la Justicia Penal, hay algo que hace mucho ruido y tiene que ver con el papel de la Justicia de Familia. ¿Qué más tiene que hacer Rodríguez para que alguien intervenga y proteja la integridad psíquica de sus hijos?.

Silvio Barroso