En medio del tembladeral político y económico que dejaron las PASO del 11 de agosto, el 25 aniversario de la Convención Constituyente que dio origen a una nueva Constitución nacional parece una discusión de otra época. Uno de los constituyentes, Horacio Rosatti, hoy juez de la Corte Suprema, la trajo para acá. 

«Una enseñanza para todos es que en 1994, en la reforma, se suspendió la grieta. Es decir, antes había enfrentamientos, y después los hubo. Sin embargo, en esa ocasión se la pudo superar. Ahí estaba la derecha, la izquierda. Alfonsín y Rico, que habían sido parte de un episodio que había puesto en vilo a toda la sociedad en cuanto a la mantención o interrupción del gobierno democrático. Sin embargo, pudieron convivir, más allá de las diferencias. Conservadores, progresistas. Todos con representatividad política, con recelos, con desconfianzas. Pero fueron superados por la voluntad común de buscar consensos”, aseguró Rosatti, representante del PJ en aquel debate, al diario El Litoral de Santa Fe. El juez fue también intendente de la capital de esa provincia.

El próximo sábado, 24 de agosto, el presidente Mauricio Macri les entregará una medalla a los convencionales. Hay nombres para todos los gustos. Otro miembro de la Corte, como Juan Carlos Maqueda y dos polos de la grieta, como Cristina Kirchner y Elisa Carrió. 

Rosatti defiende el acuerdo político entre Raúl Alfonsín y Carlos Menem, aún hoy con nombre y carga negativa: el Pacto de Olivos. Fue el que permitió, reforma mediante, la reelección del entonces presidente peronista. 

«Más allá de los contenidos, con los que uno puede estar más o menos de acuerdo. Pero al acuerdo político previo yo lo defiendo cada vez más. Porque una Convención Constituyente no puede ser un salto al vacío. Y es un salto al vacío si la gente vota convencionales que no sabe qué van a votar. O, como ha ocurrido, que después de constituida la convención, se declare soberana y modifique lo que le parezca. Entonces, yo digo: la relación entre los poderes del Estado, si la forma política va a ser presidencialista o parlamentaria, el modo de designación de los jueces, la relación entre lo religioso y lo político… A todo eso ¿se lo vamos a dejar a un grupo de convencionales para que haga lo que le parezca o previamente vamos a decir “nosotros queremos esto, o esto otro”, aseguró Rosatti.

También el juez contó que entonces, por aquellos acuerdos básicos con los que se llegaba a la convención de Santa Fe, Alfonsín pidió dejar afuera de discusión el tema del aborto. Recuerda el juez: «Hubo un tema, que fue el de la determinación del momento en que comienza la vida humana, que planteó la cuestión de si estaba o no habilitado.Yo conversé mucho este tema con Raúl Alfonsín porque, como diría Borges, por una serie de equivocaciones terminé siendo vicepresidente primero del bloque mayoritario (se ríe). Y él me dijo ‘vea doctor, si hay un planteo con este tema, que no está habilitado, más allá de la opinión que cada uno pueda tener, la convención se parte al medio’. Y tenía razón. Fue la única situación en la que se planteó esa duda, si podíamos o no hacer cualquier cosa. Y no se podía».

Rosatti también fijó postura sobre dos temas sensibles y de discusión actual. Las reelecciones presidenciales y la necesidad (o no) de una nueva reforma constitucional, como pide un sector del kirchnerismo:

Una sola reelección y nunca más. «Me quedó la sensación, aunque ésto ya estaba planteado en el Núcleo de Coincidencias Básicas, el tema de aceptar una reelección, pero ¿después qué? La persona que ha sido reelecta ¿puede volver a ser presidente? No nos planteamos eso ahí. Y más allá de los nombres propios, a mí me gusta el sistema estadounidense. Una reelección, y después nunca más. Porque obliga a una renovación política. Para el estadounidense, Bill Clinton puede haber sido un muy buen presidente, y tal vez era la figura más destacada de los demócratas después de la reelección de Bush, y tal vez era el más adecuado entre los demócratas para enfrentar a los republicanos. Pero él ya no podía ser».

«Cumplir lo reformado». ¿En la Nación habría razones hoy para hacer otra?, le consultó el periodista de El Litoral a Rosatti. El juez lo rechazó: «Yo no veo ninguna razón. Incluso sería una lección salir de esta lógica de en vez de reformar lo no cumplido, cumplir lo reformado. Porque acá algunas cosas en vez de hacerlas, las reformamos para no hacerlas. Entonces creo que no, que han quedado muchas cosas pendientes todavía».

 

Fuente: www.clarín.com