Su carrera se extendió más de lo que imaginaba. Tanto que en sus últimos Juegos Panamericano, Federico Molinari, de 35, comparte la selección de gimnasia artística que empieza a competir hoy conJulián Jato, su alumno desde hace 13 años.

«Me toca compartir la selección con Juli y es algo muy lindo. Ya nos tocó compartir un Odesur, el año pasado un Mundial y ahora un Panamericano. Nunca me lo hubiera imaginado. Lo entreno desde que tiene 6 años y nunca pensé que iba a compartir la selección con un alumno«, confiesa el finalista de Londres 2012 en diálogo con Clarin.

Su alumno y ahora compañero comparte la alegría: «Es una experiencia increíble y un poco loco también porque me comenzó entrenando a los 6 años y ya hace 13 que es mi entrenador y dos que compartimos selección. Es un poco raro pero está muy bueno compartir equipo con él porque tiene mucha experiencia y muchos años en el deporte. No solo por mí, a todos nos ayuda a la hora de las competencias». 

«Mi carrera se extendió por demás -dice con una sonrisa Molinari- y él es un crack desde muy chiquito. Son cosas que está bueno disfrutarlas. El día de mañana me tocará estar de entrenador, pero hoy en día disfruto de aportarle mi experiencia para que esté más tranquilo en la competencia. Me siento cómodo en este rol«.

Desde que tenía 4 o 5 años, Jato sorprendía a sus padres con medialunas, verticales y saltos, hasta que un día decidieron mandarlo a un club. «Capaz copiaba cosas de la tele o los dibujitos y mis padres dijeron ‘bueno, vamos a llevarlo a algún lugar para que le enseñe y no se nos mate en la casa’«, comparte. Desde los 6 empezó a entrenarse en el Cenard con Molinari y desde hace un tiempo su rutina le lleva entre cuatro y seis horas diarias. 

Para Molinari las prácticas son distintas. Este año tuvo que bajar dos kilos para sentirse más liviano en anillas pero es un esfuerzo que no puede prolongar en el tiempo. «Tengo mucha expectativa con Lima porque es mi último Panamericano y eso me da más ganas de que sea una buena competencia. La preparación fue buena. Me organicé bien este año para entrenar lo mejor posible, dejé de trabajar un poco y conseguí profesores que ocupen mi lugar en el gimnasio. Le dediqué tiempo al kinesiólogo, al masajista, al entrenamiento. En fin, todo lo que sea necesario para entregar este último plus porque es difícil darle competencia a pibitos que tienen 18, 20 o 22 años, y más en la gimnasia donde todo es muy físico», explica.

La alimentación para Jato también es importante pero por otro motivo: «Soy celíaco y generalmente es un gran problema a la hora de viajar. Sobre todo en algunos países que no es tan conocida la enfermedad. Acá, en cambio, no tuve ningún problema: hablé con un nutricionista que todos los días me da una vianda especial para mí. Fue de los torneos que mejor anduve con ese tema». «La alimentación -sigue- es importante en cualquier deporte de alto rendimiento y en la gimnasia lo es porque al trabajar con el peso de tu propio cuerpo es importante que estés en el peso correcto, ni excedido ni de menos».

Mientras que el principal objetivo de Jato es no estar presionado en sus primeros Juegos, disfrutarlos e intentar meterse «en la final all around del lunes, a la que entran los mejores 18», Molinari sueña con algo más. «Ver si se puede estar en la final, que no es nada fácil. El nivel en América, y sobretodo en anillas, es muy parejo. Y después en la final la medalla es posible, como siempre. Tenemos al campeón olímpico y la de oro está difícil, pero después los demás lugares estamos todos muy igualados, hay chance de buscar algo más», analiza.

El papá de Valentino y Ciro, sin embargo, no sufre con la idea del retiro: «No es fácil dejar el alto rendimiento porque lo hiciste toda la vida. Pero en mi caso estoy bien plantado, sé cuál es mi futuro. Tengo mis tres escuelas de gimnasia, la idea de abrir algunas más también, y hay que seguir cumpliendo otros roles, como en el caso de Juli, quizás aportándole más tiempo a él, a sus entrenamientos y no estar tan pendiente de los míos. Hay que darle paso a otras cosas y yo fui construyendo este momento».

 

Fuente: www.clarín.com