HONG KONG (Reuters).- Manifestantes en Hong Kong enfrentaron ayer a la policía con refinadas estrategias de persecución en varias partes de la ciudad, apartándose de las tradicionales protestas con disturbios que han remecido la excolonia británica en las últimas semanas.

En un intento por despejar las calles más rápido que antes, la policía china disparó gases lacrimógenos y utilizó sus bastones en los puntos críticos del centro y en distritos de clase trabajadora.

Los manifestantes, que en un momento lanzaron dos bombas molotov, tomaron represalias con una estrategia bien organizada: retirarse cuando los efectivos los perseguían, solo para volver a aparecer en otro lugar.

Las protestas cada vez más violentas han sumido desde junio al centro financiero asiático en su crisis más grave en décadas y representan uno de los mayores desafíos públicos para el líder chino, Xi Jinping, desde que llegó al poder en 2012. A pesar de la intensa respuesta policial y la férrea postura de China, el movimiento que comenzó hace dos meses en rechazo de un proyecto de ley que permitía la extradición al continente todavía parece disfrutar de un amplio apoyo en la ciudad de más de siete millones de personas.

«Hemos estado corriendo todo el día, pero no estamos cansados», dijo Ah Sing, un manifestante de unos 30 años, que vestía un chaleco negro y una máscara quirúrgica mientras pasaba apresuradamente de una protesta a otra.

«Esta es nuestra respuesta a Carrie Lam», agregó, refiriéndose a la líder de la ciudad, que tiene el apoyo del gobierno de Pekín. «Si ella no escucha a la gente y no responde a nuestras demandas razonables, continuaremos extendiendo las protestas en Hong Kong», sostuvo.

Pekín dice que delincuentes y agitadores están provocando violencia, alentados por otras naciones que están interfiriendo en sus asuntos internos, como Gran Bretaña. Los detractores del gobierno dicen que están protestando contra la erosión del llamado acuerdo de «un país, dos sistemas», que consagra cierta autonomía para Hong Kong desde que China volvió a tener la soberanía, en 1997.

«La independencia de Hong Kong no es viable en el corto plazo», reconoció el manifestante Sam, de 23 años, abogado, mientras se escuchaba música de fondo desde los salones de cabaret en el distrito de Wan Chai. «Pero tenemos que luchar por nuestras libertades y democracia», declaró.

 

Fuente: www.lanación.com