En Mendoza, se registran unos 33 mil nacimientos anuales. El 6% representa a bebés menores a 37 semanas, que requieren cuidados especializados para lograr tener una adecuada calidad de vida.

Como todos los años, el Ministerio de Salud conmemora la semana del Prematuro. Este año, las actividades fueron del 13 al 19 de noviembre, con el objetivo de crear conciencia sobre los derechos de los niños y niñas que nacen prematuramente y sus familias.

La iniciativa buscó movilizar a los equipos de salud y a la sociedad para garantizar la protección y el cumplimiento de los derechos.

En la provincia se registran aproximadamente 33 mil partos anuales, de los cuales 1980 bebés nacen con menos de 37 semanas. Significa el 6% del total, por lo cual en las maternidades provinciales se presta mucha atención a la prevención y asistencia.

“Estamos dos puntos por debajo de la media nacional y habla del gran trabajo que se está realizando desde la prevención”, indicó Mónica Rinaldi, directora de Maternidad e Infancia de la Provincia.

En este marco, este año estuvo centrado en que “la familia del recién nacido prematuro tiene pleno derecho a la información y a la participación en la toma de decisiones sobre su salud a lo largo de toda su atención neonatal y pediátrica”.

El Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes realizó actividades en todos los efectores que atienden a recién nacidos prematuros destinadas a informar a los padres, a capacitarlos en reanimación cardiopulmonar y cuidados luego del alta.

También se organizaron reuniones científicas dirigidas al equipo de salud para fortalecer la atención de los bebés.

La prematurez puede prevenirse

Es importante reconocer que hay acciones que previenen la prematurez. Tener un adecuado control prenatal y que asistir lo más tempranamente posible al centro de salud pueden ayudar a lograrlo.

Algunas enfermedades aumentan el riesgo de nacimientos prematuros: infecciones urinarias, diabetes, hipertensión, y otras, como tener otro hijo nacido prematuro y embarazos múltiples.

Algunos hábitos de vida afectan el normal curso del embarazo y pueden finalizar con un nacimiento prematuro. Entre ellos, el tabaquismo y el consumo de alcohol y drogas durante el embarazo. Es importante evitar durante todo el embarazo y la lactancia estas sustancias.

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