Argentina ya tiene rival en la semifinal del Mundial de China. Será Francia, que logró un histórico triunfo ante los NBA de Estados Unidos y ese cuerpo técnico soñado con Gregg Popovich, DT de San Antonio, y Steve Kerr, coach de Golden State.

Había quedado claro ante Turquía que Estados Unidos no era imbatible. Y si bien aquel primer susto hizo que el equipo de Gregg Popovich se despertara y empezara a jugar más cerca de sus posibilidades, la sensación quedó flotando por ahí. Qué lo terminó de confirmar fue la poderosa Francia, que dio el golpe no tanto por la actualidad de los norteamericanos sino por el contexto histórico: el 89-79 significó la primera derrota del Dream Team (no tan Dream Team) en 13 años.

Estados Unidos pagó caras las ausencias de sus máximas estrellas. Y sucumbió ante el primer rival que tenía en su plantel nombres que podían hacerle fuerza. Rudy Gobert, al cabo, probablemente sea un mejor NBA que todos los que fueron en representación estadounidense. Y el resto tiene una paridad que podía volcar la balanza para cualquier lado. Al cabo, cinco de los seis primeros hombres de la rotación europea (el mencionado Gobert, Evan Fournier, Nicolas Batum, Nando De Colo y Frank Ntilikina) no tienen mucho que envidiarle al grupo que le quedó al entrenador de San Antonio.

Porque por allí pasa gran parte del traspié yankee. Popovich ni siquiera pudo cortar jugadores en la preselección. Se fueron bajando todos y los 12 que quedaron fueron los descartes con los que se terminó conformando el plantel. Incluso, buena parte del grupo ni siquiera estaba entre aquellos 35 nombres iniciales seleccionados en 2018 como parte del programa de cara a este Mundial y a los próximos Juegos Olímpicos.

Y Francia, un equipo duro, serio y con hambre de gloria, desnudó todas aquellas falencias. De la mano de un Gobert (lleva dos años seguidos siendo elegido Mejor Defensor de la NBA) que cerró todos los caminos al aro y castigando adelante con Fournier y el pivote. La defensa del pick and roll estadounidense por momentos dio pena y así Francia se escapó al entretiempo 45-39.

En la segunda parte los franceses llegaron a sacar 10 de ventaja, pero Donovan Mitchell (tal vez el único «distinto» de este grupo) salió al rescate y casi como única herramienta de su equipo se calzó el partido al hombro y le devolvió la ventaja a los de Pop de cara al período final.

Sin embargo, allí se dio otra situación quizás inesperada. Estados Unidos, que para entonces ya había perdido el apoyo del público local, empezó a fallar libres imperdonables. Lo mismo que lo había salvado ante Turquía (los turcos erraron cuatro simples que podrían haber cambiado la historia) lo condenó ante Francia. Y de la desesperación se pasó a la resignación: apenas 13 puntos en los últimos 10 minutos. Mientras, los de azul, apegados a su libreto, cerraban el partido sin dudas.

Gobert firmó una planilla soberbia con 21 puntos y 16 rebotes; Fournier, 22 y 4 triples; De Colo, 18 con 9-10 desde la línea…

Francia hizo historia. 48 partidos entre Juegos Olímpicos y Mundiales habían pasado con éxito de Estados Unidos desde que Grecia lo venciera en la semifinal de Japón 2006. Los europeos se sienten como Argentina en 2002. Ahora buscarán tener su propia Generación Dorada. Primero tendrán que vencer al equipo que creó la original…

La cita para el equipo de Sergio Hernández, que el martes se convirtió en uno de los mejores equipos del certamen tras derrotar a Serbia, será el viernes, desde las 9, hora argentina.

 

Fuente: www.clarín.com