No pasó un segundo desde que las autoridades comunicaran a los familiares de la explosión detectada (el mismo día que el submarino ARA San Juan perdió contacto con la base) y las reacciones llegaron con fuerza, casi con la misma fuerza de esperanza que sostuvieron durante una semana.

No era para menos, fueron muchos días de incertidumbre y de una forma de comunicar un tanto particular, que no hizo otra cosa que generar bronca en los verdaderos protagonistas, que no son otros que los propios familiares. No existe, ni debe existir, otra palabra autorizada a quejarse que no sea de las esposas, hermanos, hijos o padres de los 44 tripulantes.

Tal es el caso de Marcela Moyano, la mujer de Hernán Rodriguez, el hombre nacido en Alvear y criado en Real del Padre que, apenas se conoció la novedad, se pronunció en las redes sociales. “Reverendos HDP mataron a los 44 tripulantes que fueron a luchar por la Patria. Nos mintieron”, dijo a modo de potente descarga, para luego añadir palabras repletas de amor y dolor. “No mi vida, no me dejes sola amor mío”.