La nueva normativa que regulará el tránsito en nuestra provincia coloca a los municipios en un lugar protagónico. Sucede que deberán hacerse cargo de los Cuerpos de Transito y también de los Juzgados Administrativos.

En simples palabras, deberán armar su propia estructura para salir a vigilar las calles y luego resolver en el caso de las infracciones.

La tarea que en la actualidad hace la Policía Vial quedará en manos de las comunas, por lo tanto, el municipio sanrafaelino deberá contar con una cantidad importante de empleados para controlar, prevenir y detectar cualquier tipo de irregularidad relacionada con las normas de tránsito.

No se trata solamente de recurso humano, que en el caso de San Rafael ya es un problema por lo extenso de la geografía, sino también que hay que tener en cuenta las movilidades. En tal sentido, demás está decir que el microcentro se puede controlar con efectivos de a pie, pero para el resto, avenidas y rutas, harán falta motos y autos.

Luego del pataleo de algunos jefes comunales, relacionado con la amplia cobertura de terreno, se hicieron algunos cambios. Pero lo cierto es que muy pocos. En esa línea, se decidió que, en el caso de los departamentos más grandes, la municipalidad controlará hasta 25 kilómetros a la redonda a partir de la ciudad. Después de esa distancia, se hará cargo la Policía Vial de los controles.

Esto que parece un alivio, está lejos de serlo, teniendo en cuenta que la municipalidad de San Rafael deberá abarcar toda la ciudad y los distritos con mayor población y tránsito, que son justamente los limítrofes con la ciudad, tales como Cuadro Nacional, Las Paredes, El Cerrito, Cuadro Benegas, Rama Caída y Cañada Seca.

A eso hay que sumarle los controles en las rutas relacionadas con la diversión nocturna, que por la distancia a los lugares donde están ubicados los boliches también será jurisdicción del municipio.

Silvio Barroso